HUGO ALAS
Paradiso
Lejos de los duelos tradicionales, por la muerte de un ser querido, por una pérdida, el protagonista de esta novela asiste a un duelo singular: “Todo empezó cuando Rodolfo supo que su madre se casaba. Perplejo ignoraba qué pensar al respecto, solo sintió que lo rozaba la piel fría y húmeda de un reptil. Su madre tenía 89 años.”
