Es una de las voces capitales de nuestra poesía. Continuó la tradición francesa, de Lautréamont a los surrealistas. Pero encontró un estilo propio, cargado de compromiso y de la interpelación permanente del sentido de la vida.
Su obra era leída y reseñada, pero en relación con sus contemporáneos pasó casi inadvertida. Fue recién después de su muerte, en 1993, que sus libros fueron redescubiertos y valorados en la medida de su talento, especialmente en los ámbitos...


