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“La devaluación llegará el próximo año”

Horacio Rovelli.

Graduado en la UBA, donde actualmente ejerce la docencia, el economista Horacio Rovelli se ha desempeñado también como asesor de la Comisión de Presupuesto y Hacienda del Congreso y director Nacional de Programación Macroeconómica del Ministerio de Economía durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Entrevistado por Caras y Caretas para dar su perspectiva de la situación actual, adjudica a todos los gobiernos que sucedieron al del Frente para la Victoria la crítica situación que atraviesa el país, pues señala que “la deuda externa total al 30 de septiembre de este año era de 454.500 millones de dólares, mientras que cuando se fue Cristina en 2015 era 222 mil millones de dólares. Si se tiene en cuenta que la última década fue de total estancamiento, donde no creció la economía ni el empleo y prácticamente no hubo obras de infraestructura de relevancia, y que las actuales reservas del Banco Central se incrementaron solo en base a endeudamiento, resulta evidente que todos los gobiernos posteriores a 2015 no hicieron más que endeudar al país sin darle beneficio alguno, lo cual resulta en una altísima hipoteca para el futuro”.

–¿Los tres gobiernos que sucedieron a CFK tuvieron la misma responsabilidad?

–Claramente el que lideró esta debacle fue el gobierno de Mauricio Macri, quien tomó deuda por 93.869 millones de dólares para que cien empresas pudieran fugar 24.679 millones de dólares y las primeras cien personas que más compraron otros 869 millones. Ese dinero se fugó sin que los argentinos se beneficien en nada, y luego vino Alberto Fernández que en campaña dijo que iba a investigar esa deuda y su fuga, pero lo que finalmente hizo fue una pésima reestructuración donde solo lograron mayores plazos de vencimiento a cambio de prácticamente no descontar capital ni intereses y poner en orden los créditos irregulares del FMI, además de endeudarnos por otros 60.000 millones de dólares mediante las Leliqs, y otros 28.000 millones para sostener el déficit fiscal, más allá de que en este último caso un parte estuvo justificado por la pandemia. Y después llegó Milei junto al capital financiero de Manhattan, que convirtió toda esa deuda que dejó Alberto Fernández en títulos públicos para hacer tres bicicletas financieras, que fueron sostenidas en mayor endeudamiento con el Tesoro, el FMI, y el Tesoro norteamericano.

–¿Todos estos procesos fueron legales?

–No. Respecto del FMI, no pasó por el Congreso e incumplió la cuota parte que le correspondía a la Argentina, más que duplicando el monto que le podía prestar, y por si eso fuera poco, la compra que hicieron las mayores empresas de esos millones de dólares que llegaron por endeudamiento no podía ser respaldada contablemente, pues nosotros fuimos a la Comisión Nacional de Valores para revisar esos balances y mayormente se observaba que sus activos líquidos no coincidían nunca con la cantidad de dólares que compraron, pues la mayor parte no podía comprar ni la mitad, algo que hemos denunciado. Y el último crédito del FMI y otros organismos multilaterales tomado por el gobierno de Milei incumplió la normativa de ser autorizado por el Congreso.

–¿Cuáles son las principales consecuencias de esta política de endeudamiento para la economía argentina?

–La principal es que la población debe enfrentar pagos por vencimiento de capital e intereses por cerca de 12.000 millones de dólares anuales en los próximos años, que salen y saldrán del recorte a jubilados, discapacitados o de educación, en un esquema que tiene como único beneficiario al sector financiero, esto es, los bancos argentinos que son acreedores del Estado en 40.000 millones de dólares y los fondos de inversión con sede en Manhattan, que en las dos gestiones de Caputo lograron endeudar al país en otros 35.000 millones, así como el FMI y otros organismos multilaterales, que también necesitan el pago de intereses para su funcionamiento burocrático. Y por supuesto que si la política económica está orientada solo al tema financiero, no hay ningún plan para la industria y el trabajo, por eso desde el inicio del gobierno de Milei cerraron 17 mil pymes y se perdieron 300 mil puestos de trabajo registrados.

–¿Este modelo puede permitirle al gobierno llegar sin sobresaltos hasta 2027?

–El sistema financiero se acostumbró a ganar demasiado con la Argentina el año pasado, ya que tras la devaluación operada por Milei, la inflación fue del 117,8 por ciento y el ajuste del tipo de cambio cerca del 35 por ciento, con lo que la bicicleta financiera les permitió ganar un 80 por ciento en dólares. Viendo que este año esa rentabilidad iba a ser menor, se produjeron algunas salidas, y de hecho hasta marzo el Banco Central llevaba perdidos 6.300 millones de dólares, con lo que la corrida se llevaba puesto al gobierno y ahí los salva el FMI con 14.000 millones. Cuando siguieron saliendo fondos por la baja rentabilidad en relación con 2024 y el riesgo de default, y volvió la corrida, el Tesoro de Estados Unidos puso más de 1.800 millones de dólares y un acuerdo de Swap por 20.000 millones así como el anuncio de otros 20.000 millones de dólares de un pool de bancos liderado por JP Morgan, cuyos exempleados, con más de quince años de antigüedad, hoy encabezan el Ministerio de Economía, el Banco Central y la Cancillería argentina. El objetivo de estos últimos 20.000 millones será un canje de títulos de deuda, porque a ellos los títulos de deuda en pesos les permitieron ganar mucha plata con la bicicleta financiera, pero ahora van a querer títulos en dólares, con legislación extranjera y garantías de recursos naturales, porque saben que ya no habrá más rescates y quieren estar bien posicionados para cuando el gobierno devalúe el año que viene.

–¿Cree entonces que la devaluación llega el año próximo?

–Esta tercera bicicleta financiera que inauguraron con el anuncio del swap y el triunfo de las elecciones no creo que dure más que hasta mitad del año viene, y entonces ellos querrán estar protegidos con bonos en dólares frente al riesgo de default y la próxima devaluación, porque además es parte del negocio de los fondos de inversión de Manhattan, su plan de inversión no tiene necesidad de esperar demasiado, y la devaluación les va a permitir comprar activos argentinos, como Banco Nación o YPF, por muy pocos dólares, y les importará poco la suerte del gobierno de Milei una vez que hayan cerrado su plan.

–Sin embargo, desde la crisis de sobreendeudamiento macrista, la Argentina parece que va a ir a un 2001 con default, corralito y megadevaluación, aunque se han encontrado puentes económicos para evitar ese estallido. ¿Ahora sería diferente?

–Si siempre se evitó fue porque salieron los rescates de exterior, pero ellos saben que con los planes neoliberales la Argentina no puede estar estable más de siete años, de 1975 a 1982, de 1983 a 1989, en 1995 se pudo sortear la crisis del Tequila gracias a que la reelección de Menem facilitó la ayuda del FMI pero luego llegó 2001. Solo el kirchnerismo con otra política pudo evitar esto, pero ya para 2018 con Macri regresaste a la crisis y al salvataje del FMI y este año ya tuviste dos rescates, del FMI y del Tesoro, pero los rescates no van a ser eternos, porque la deuda no para de crecer. La Argentina el año que viene enfrenta vencimientos por 19.200 millones de dólares y en 2027 por 14.600, que no los podrá pagar y ellos querrán estar protegidos para iniciar eventuales juicios.

Perspectivas futuras

Horacio Rovelli es parte de los economistas que integran el espacio Foro de Economía y Trabajo vinculado con la Corriente Federal de la CGT, las CTA y diversas agrupaciones pyme, desde donde se plantean propuestas para la próxima etapa del país. Consultado por estos espacios, Rovelli señala: “En primer lugar planteamos suspender el pago de la deuda y, mientras se la audita, utilizar el dinero que no se abona por capital e intereses, que son cerca de doce mil millones de dólares anuales, para subir jubilaciones y otorgar subsidios de empleo y hacer obra pública, tal como hizo Néstor Kirchner”.

–Esa cesación de pagos vendría aparejada por una corrida cambiaria, una fuerte devaluación y tal vez un corralito. ¿Cuánto se incrementarían la inflación y la tasa de pobreza en el corto plazo, y como manejarían estas variables para minimizar los daños?

–El shock duraría un mes o dos meses como mucho, porque enseguida tendrías el impacto de la asistencia social, así como el radicalismo sacó la caja PAN, lo primero que tendríamos que hacer es llevar el alimento y los medicamentos más urgentes a la población con un plan de emergencia alimentaria y sanitaria nacional. El alimento se produce acá, los medicamentos en parte son importados, pero no son muchos y solo para casos específicos, con lo que es posible de afrontar con los recursos que dejará el no pago de la deuda mientras se la audite, porque pagar la pagaremos, pero revisando como fueron otorgados los créditos.

–¿Estaría incluido el FMI en ese default, porque en ese caso se suspenderán también todos los créditos de organismos multilaterales?

–De todas formas los desembolsos de los organismos multilaterales ya no se usan para nada que no sea financiero, quedó atrás la etapa en que eran créditos para desarrollo económico o social, hoy cuando vienen al país las autoridades del Banco Mundial o del Banco Interamericano de Desarrollo ya no controlan que sus préstamos se apliquen, saben que van a parar a la timba del actual gobierno y les parece bien. 

–¿Sería un Argentina versus resto del mundo?

–Y bueno, pero hay que saber que la Argentina no puede pagar su deuda, no es ideológico, es contable, esos fueron los argumentos que se sostuvieron en las condonaciones de deuda de países africanos que habían sufrido saqueos, porque son deuda írrita, odiosa, ilegal, mal contraída, que es una estafa. Y eso fue el crédito que tomaron Macri y Caputo y Milei y Caputo con el FMI, y que fue fugado sin respaldo contable por parte de las grandes empresas.

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