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El Festival de Teatro de Rafaela festeja los 20

Muchos argentinos nacimos convencidos de que veinte años no es nada. Sin embargo, si un equipo llega a la vigésima edición de un evento, esos veinte años son un largo continuo de trabajo, frustraciones y alegrías. Esa edad cumple en 2025 el Festival de Teatro de Rafaela (FTR), que se va a desarrollar en la ciudad santafesina entre el 8 y el 13 de julio. La celebración está atravesada por la crisis que el gobierno de Javier Milei impone a la producción escénica en el país. “Siento mucha felicidad y mucha gratitud por estar al frente del Festival en esta 20ª edición”, contó a Caras y Caretas Gustavo Mondino, director artístico del Festival. “Como en toda celebración de número redondo, uno hace un repaso consciente de todo lo hecho, y lo que hicimos en estos veinte años es un montón. Se han formado dos generaciones de personas ávidas de tener teatro, de hacer teatro y de poder disfrutar todos juntos de muy buen teatro de todo el país. Como persona vinculada a lo escénico desde mi adolescencia, me siento agradecido de que tengamos hoy en Rafaela este festival.”

El FTR es, nuevamente, una demostración de lo que el trabajo colectivo y la confianza en una programación diversa pueden lograr. Tiene características muy propias que lo distinguen: el reconocimiento nacional y regional por ir más allá de ser una mera muestra teatral; la excelente curaduría que logra hacer dialogar estilos, géneros, texturas y narrativas, incluyendo el circo, el clown y el teatro popular para todos los públicos, y la masiva convocatoria al público local que sorprende a cualquier visitante, porque, instalado en las vacaciones de invierno, llena salas de varios centenares de personas en todas las funciones. Para ese público, contar con muy buenos trabajos del teatro independiente del país es la posibilidad de acceder a propuestas que sin apoyo oficial difícilmente lleguen a los teatros de provincia.

La primera noche

Como cada año el FTR abrirá con una intervención en las calles céntricas de la ciudad, para acompañar al público hasta el teatro Belgrano, sede tradicional de la función de apertura. De esta intervención participarán, como cada año, artistas rafaelinos, a los que se sumará el grupo rosarino Casi Cirk. Como es una celebración especial, el despliegue de arte en las calles promete terminar con música y una invitación a bailar colectivamente, como en toda fiesta que merezca recordarse. La función de apertura vendrá de la mano de Fulanos, algunos, nadie, ninguno, de Gerardo Hochman, que junto a la Compañía La Arena presenta un espectáculo acrobático con un mundo que cambia, y donde el cuerpo y unos pocos elementos nos llevan a recorrer mundos.

Esa primera noche continuará con Muerde, obra de Francisco Lumerman protagonizada por Luciano Cáceres, en la cual personaje y espectadores van develando qué llevó a René a despertarse tirado en el piso y ensangrentado. “Muerde la escribí hace diez años, buscando con un monólogo lograr un espectador activo durante la representación”, explicó Lumerman. La obra se estrenó en pandemia, vía streaming en vivo, interpretada por un actor peruano en el pasillo de su casa. “Quería mantener algo del  policial en el que el espectador va imaginando qué puede haberle pasado al personaje, así como él mismo lo está haciendo durante la obra. Hacerlo con Luciano, que le da la dualidad víctima-victimario a René, fue muy bueno, porque pasa por muchos matices y sin perder el humor, lo cual también puede ser brutal.” El cierre de la primera jornada presentará el estreno de Caza de pájaros, producción de uno de los laboratorios de creación organizados por el festival a cargo de Toto Castiñeiras.

Particularidades 2025

Desde hace cinco años los laboratorios convocan a la formación y participación colaborativa a los artistas locales. En 2025 son cuatro. “Este año invitamos a Toto Castiñeiras; a Max Suen en el laboratorio para jóvenes; a Fernando Rubio con Todo lo que está a mi lado, una obra que ha recorrido muchos países, con un formato que tuvo muchas puestas y llega para hacerla con un elenco rafaelino; y a Consuelo Iturraspe en un laboratorio de dramaturgia”, detalló Mondino.

Una particularidad de esta edición es la importante presencia de la escena santafesina. “Este año tenemos muchas obras de la provincia, algo que no suele suceder siempre. Se dio la particularidad de que teníamos muchas cosas de distintos puntos de la provincia que nos interesaban, por lo cual decidimos hacer un desembarco fuerte de la provincia dentro de la programación”, dijo Mondino. Son obras que recorren los distintos registros que propone habitualmente el FTR. Desde Rosario llegarán dos propuestas muy atractivas: La guarida de los sentidos, experiencia sensorial para compartir con las infancias de 0 a 2 años, y Dois, producción que juega con el portugués como procedimiento creativo. Serán parte de la programación también Flota. Rapsodia santafesina, teatro de objetos para público adulto, y las obras rafaelinas seleccionadas por concurso de obras locales Rentera o la primera cena y Una canción para siempre.

Así como estará representada Santa Fe, la Patagonia dirá presente con uno de sus grupos más emblemáticos: Teatro Casero. Formado hace algo más de una década en la Comarca Andina del paralelo 42°, propone un repertorio ecléctico donde se cruzan autores patagónicos con dramaturgos internacionales y la investigación sobre textos clásicos. En Rafaela presentarán Ante, del dramaturgo croata Ivor Martinić, que es “una propuesta escénica inmersiva e intimista que aborda hechos reales ocurridos tras la guerra en la ex Yugoslavia”, según explica Kevin Orellanes, actor y director del grupo. Con la actuación de actrices y actores radicados en la Patagonia y bajo la dirección de Guillermo Cacace, se preguntaron “cuáles son los mejores soportes para lo representable: qué puede mostrar la escena directamente y qué requiere de recursos específicos para ser evocado”. Así crearon un espacio escénico “que genera la sensación de formar parte de los acontecimientos: estar cerca de esta familia y de lo que le ocurre. Actrices, actores y público comparten una misma mesa, que integra la ficción del festejo del cumpleaños de Ante, uno de los protagonistas”.

Durante los seis días se presentarán 29 espectáculos en más de cincuenta funciones. Año tras año en el festival aumentan las obras en lugares inesperados, como las propuestas extraescénicas. Estaciones de tren, muchas plazas, espacios de usos múltiples, una biblioteca popular y el Museo Histórico Municipal serán sedes del festival. Como parte del recorrido por estos veinte años, habrá dos proyecciones documentales: Lo que nos queda por contar, de Fernando Rubio –una indagación sobre la relación entre teatros y públicos–, y FTR: 20 años en escena, una recorrida por la historia del festival a través de su archivo audiovisual. A estas propuestas se suma Error de conexión, una experiencia de teatro expandido creada por U Teatro, el grupo de teatro de la Universidad Nacional de Rafaela.

Resistir en un contexto adverso

Poder llegar a la vigésima edición creciendo, ya que este año tiene un día y nueve espectáculos más que en 2024, es poco común. “Sostener este festival en un momento tan complejo para el país, en donde la cultura, la educación, la ciencia, la investigación están siendo fuertemente cuestionados y desfinanciados, es todo un desafío”, dijo Mondino, quien destacó el apoyo conjunto de los gobiernos municipal y provincial, ya que el Instituto Nacional de Teatro (INT), que acaba de perder su autonomía por un decreto presidencial, no apoyará al festival como lo ha hecho desde los orígenes.

Este es un evento muy reconocido por los artistas de todo el país. Así cuenta Kevin Orellanes: “Esta es nuestra segunda participación y es una nueva oportunidad que valoramos profundamente. Girar con nuestras obras desde la región patagónica implica un enorme esfuerzo, aún más en el contexto económico actual de vaciamiento cultural. Estar en Rafaela representa para nosotros una posibilidad vital para proyectar nuestro trabajo y acercarnos a nuevos públicos”.

El valor del encuentro escénico se potencia a partir del ataque contra la cultura en general, y el teatro en particular. Lautaro Delgado Tymruk, que llevará su magnífico trabajo Seré, habló en este mismo sentido. “El Festival de Rafaela es de culto, prestigioso y muy querido. Es un festival en el que todas las producciones independientes desean estar, porque confluyen allí las más interesantes y reveladoras propuestas de todas las regiones. Hoy más que nunca queremos estar ahí. Porque hay que poner el cuerpo y defender estos espacios de encuentro, de creación, de lucha. El gobierno nacional con nefastos decretos desmantela el querido INT, que financia este tipo de festivales, entre otras muchas cosas. Muchos festivales están en riesgo, y hay que apoyar, hay que encontrarse y repensarse en colectivo. Nos convocaron y ahí estaremos, abrazando lo que construimos y  defendemos.”

Las localidades para las funciones del Festival de Teatro de Rafaela estarán a la venta desde el 5 de julio. La programación puede encontrarse aquí.

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