FERNANDA TRÍAS
Random House
“Mi tarea es vigilar el cerco, ir hasta el portón, verificar que la traba esté bien puesta, que la electricidad no esté haciendo pic pic a lo largo del alambre. Si encuentro algún animal muerto, lo saco (si es chico) o le aviso al Celador.” Una mujer vive en la ladera de una montaña con la misión de cuidar los linderos. Un día aparece en su jardín un cuerpo y con el celador deciden enterrarlo. Pero aparece otro. Y otro y otro y otro.
