Imposible imaginar un consumo audiovisual sin espacios deportivos. Y sin múltiples formatos: televisores, teléfonos, computadoras, tablets. Por aire, pero sobre todo por cable, con deporte a tiempo completo: según Kantar IBOPE Media Argentina, entre el 39 y el 43 por ciento del consumo total. El fútbol, a la cabeza. En la F1, con Franco Colapinto, se renovó el interés que no se vivía desde hace décadas. También tenis, hockey, básquet y boxeo. No faltan los deportes menos populares ni los torneos internacionales. Cada actividad tiene su espacio.
La historia de las señales deportivas en Argentina se remonta a mediados de los 80. Con Cablevisión (CV5) para un público reducido de la zona norte del conurbano y de algunos barrios porteños. Fue tal la aceptación que, junto a la incipiente Torneos y Competencias, profundizaron en el deporte.
Hasta entonces, la oferta se reducía a la TV de aire. El programa más visto era Todos los goles (1983), creación de Gustavo González y Osvaldo Gago, quienes le alquilaban las instalaciones al Canal 9 de Alejandro Romay. Cada domingo, después de la jornada, Dante Zavatarelli, Marcelo Araujo, Fernando Niembro, Julio Ricardo y Adrián Paenza resumían la fecha. Apenas unos minutos de cada partido. El jugador destacado iba al estudio para ser entrevistado y elegir el que, a su parecer, era el mejor gol. El dibujante Luis Ordóñez lo retrataba. El rating no paraba de subir: quien se perdía el programa no podía ver los goles hasta los noticieros del mediodía del lunes.
Carlos Ávila, fundador en 1982 de Torneos y Competencias –vinculado al golf– junto a sus socios Luis Nofal y José Santoro, vio la oportunidad y en 1985 lanzó su Fútbol de Primera, que se emitía por ATC. Relatos de Mauro Viale y comentarios de Enrique Macaya Márquez. Además, se llevó a Niembro y a Araujo, forjó lazos con la AFA para adquirir los derechos de las imágenes de los partidos y fue dejando sin aire a su competidor, Todos los goles, que se levantó en 1987.
Quienes querían variedad contaban en ATC con Deporte en acción, conducido por Nicanor González del Solar. NBA, tenis internacional y bloopers, entre tanto. Su cortina de presentación se volvió mítica: “Fly by Night”, de Ian Anderson, líder de Jethro Tull.
EL AUGE DEL CABLE
TyC Sports fue, a partir de 1994, la pionera en señales deportivas de Argentina. Aunque en 1991, su propietaria, Torneos y Competencias, había dado junto al Grupo Clarín el primer paso con el fútbol codificado: pagar para ver. La sociedad se profundizó con Fútbol de Primera, que se había vuelto un clásico, al igual que la dupla Macaya Márquez-Araujo. Domingos desde las 22 por Canal 13: comenzaba con la música de Blade Runner (Vangelis). Derechos exclusivos, show de presentación, jugadores y público como protagonistas. Y quejas de los televidentes que no eran de River ni de Boca porque esos partidos ocupaban casi todo el programa.
Pero las transmisiones sin fin comenzaron con TyC Sports. Programas para todos los gustos, con periodistas experimentados y otros de nuevas generaciones. Eduardo González Rouco, al frente de Carburando, alternaba con los juveniles Matías Martin y Viviana Semienchuk con su Fuera de juego. Un joven Alejandro Fantino, conocido por sus relatos radiales de Boca, conduciría Mar de fondo, que se emitía a la medianoche, un horario que dejaba de ser marginal.
Si los 90 fueron años de competencia entre el aire y el cable, los 2000 marcaron el despegue de la televisión paga. El deporte era el caballito de batalla. El tenis con su Legión, el básquet con su Generación Dorada y el hockey con Las Leonas equipararon lo que antes ofertaba un boxeo que empezaba a carecer de figuras. Y el fútbol seguía siendo la vedette.
A la pelea se sumaron dos monstruos como ESPN y Fox Sports. Hasta que en 2009 ocurrió algo inesperado. La AFA, con Julio Grondona a la cabeza, puso fin al vínculo con Televisión Satelital Codificada (TSC), la empresa que tenía los derechos de transmisión del fútbol y estaba vinculada al Grupo Clarín y Torneos y Competencias, y acordó con el Estado nacional la televisación de los partidos. Los partidos dejaban de ser exclusivos de quienes pagaban su abono y pasaban a transmitirse por aire. Se veían en todo el país, gratis. Tiempos de “nos secuestraron los goles”, popular frase de la presidenta. Y una foto que se volvería emblemática por su potencia: Cristina Fernández por el gobierno, Grondona por la AFA y Diego Maradona como DT del seleccionado.
Volverían los legendarios relatos de Marcelo Araujo, ícono de los 90 que había sido relegado. Aparecieron nuevas caras: Sebastián Vignolo, Rodolfo De Paoli, Diego Latorre.
LA GUERRA POR EL FÚTBOL
Cuando los canales de cable se quedaron sin las transmisiones de los partidos en directo, apelaron a la creación de programas de igual contenido entre sí pero con distintas presentaciones. Fue como revivir el viejo Polémica en el fútbol (1961) pero en versión actual. Periodistas que abrían el debate y exjugadores devenidos en panelistas. Se llegó al colmo de relatar partidos por televisión en los que solo mostraban a las hinchadas. Había que ingeniárselas para competirle al fútbol en directo. Inventar temas de la nada se volvió una costumbre aún vigente.
Sin el negocio, las grandes productoras atacaban a la AFA y al Gobierno nacional. Hasta que en 2017, fallecido Grondona y con la AFA en crisis institucional, el presidente Mauricio Macri favoreció la devolución del fútbol a las señales de cable, a las que se habían sumado Turner y Fox Sports. El pack fútbol sigue hasta hoy, aunque con más participantes: Disney, que había adquirido 21st Century Fox, creó ESPN Premium. Sus canales básicos, en tanto, continuaron bajo las marcas ESPN y Fox Sports.
Las nuevas tecnologías cambiaron la forma de ver televisión. Desplazaron al cable para darle lugar al streaming pago. Copa Libertadores, Champions, tenis, F1. No tardaron en sumarse otros poderosos como Netflix, con transmisión de eventos deportivos en directo para sus abonados. Disney hizo lo mismo. Incluso en YouTube se transmitieron en vivo Juegos Olímpicos: Claro Sports adquirió los derechos para América Latina. Y Amazon y Apple TV+ apostaron por la NBA y los partidos de Lionel Messi.
Los streamers, con producciones sencillas, despertaron el interés de una audiencia que estaba en manos de las grandes corporaciones. Caras nuevas abrieron la oferta deportiva. Algunos de ellos llegaron al cable. El futuro del formato audiovisual es más incierto que nunca. Lo único certero es que el deporte sigue siendo el botín más preciado.

