La primera dinastía del Imperio fue establecida por Ciro II el Grande en el año 550 a. C. con la conquista de los imperios medo, lidio y babilónico. Para comienzos del siglo XX, el sha de Persia era considerado una de las personas más poderosas y millonarias del mundo.
“Vivir como el sha de Persia”, era sinónimo de ostentación. “El Rey de los Reyes”, lo tituló la nota de Caras y Caretas del 4 de febrero de 1928: “El cha Pahlaví llegó al poder como sus antecesores, con una revolución. Era ministro de guerra del cha su antecesor, hoy es Rey de Reyes y es probable que mañana su altiva y bella testa adorne una pica en la plaza real de Teherán”.
El primer sha que llegó a Europa lo hizo para presenciar la Exposición Internacional de París, en 1900, cuyo pabellón era una réplica de una famosa mansión persa. Así lo refleja la revista del 6 de enero de ese año. Poco después, en la edición del 11 de agosto, se da cuenta del atentado contra el sha, que precisamente estaba visitando la Exposición, a manos de un joven anarquista francés de 24 años. Por suerte para el sha, sobrevivió.
Parece que los monarcas persas vivían más en Europa que en su propio país. La curiosidad es que en 1902, el sha estaba con su comitiva disfrutando del balneario belga de Ostende, pero junto a amigos argentinos. Ellos eran la familia del ex ministro de Roca y Juárez Celman, Eduardo Wilde. También estaba la princesa de Bélgica.
La relación entre Persia (Irán) y la Argentina viene de larga data. De hecho, la revista nos muestra, en 1903, la llegada del embajador de ese país, general Isaac Khan, que venía de ocupar el mismo cargo en Estados Unidos.

