“Saber quién era Blanca Luz Brum es como el jabón, uno nunca puede terminar de agarrarlo”, dice a Caras y Caretas Pablo Zubizarreta, director del documental No viajaré escondida, que cuenta la vida de la poeta, escritora, periodista y militante política uruguaya, nacida en 1905 en Pan de Azúcar. La vida de Brum, según quién y cómo la cuente, puede ser un documento de los movimientos políticos populares latinoamericanos durante cincuenta años o el relato de una figura mítica que se autopropuso como heroína de episodios inverosímiles. En ese tiempo acompañó a José Carlos Mariátegui, se casó con David Alfaro Siqueiros, condujo la campaña del presidente radical chileno Juan Antonio Ríos, militó en el comunismo, detestó al comunismo, estuvo presa en diferentes países y tuvo que irse de otros tantos. En la Argentina fue amante de Natalio Botana y militante peronista de la primera hora. Se dice que ella inventó la consigna “Braden o Perón”.
—¿Quién era Blanca Luz Brum antes de vincularse con el peronismo?
—Tuvo una vida que fueron mil vidas. Cambiaba de vida y de personaje, se transformaba y se convertía casi en otra persona. Era una chica de un pueblito en las sierras Ánimas, en medio del campo. Tenía facilidad para la escritura, y cuando conoce a Parra del Riego, poeta peruano, se le abre el mundo literario. Participa de las tertulias en Montevideo y empieza a escribir. Parra del Riego muere de tuberculosis apenas unos días después del nacimiento del hijo de ambos. Ella decide ir a vivir con la familia del marido a Perú y así conoce a Mariátegui. Con él comienza a militar políticamente. Él es su maestro, le muestra el mundo indígena, el de los olvidados latinoamericanos, del colonialismo. Le abre las puertas a ese pensamiento y fue su maestro hasta el final de sus días. A partir de esa militancia, lo conoce a Siqueiros, y a partir de Siqueiros se relaciona con el comunismo. Pero ella es católica y por eso tiene una tensión permanente con el comunismo. Él no le permitía mantener sus creencias religiosas y con el desgaste de la relación también se desgastó su relación con el comunismo. Ella defendía a los movimientos revolucionarios armados, aunque nunca se sumó personalmente. Se cuenta una anécdota, que como muchas otras no está documentada. Hoover (entonces presidente electo de EE.UU.) llegó a Buenos Aires y Blanca Luz viajó desde Montevideo, y cuando él estaba en un acto público, ella se acercó con un ramo de rosas como para dárselo. Entonces él se acerca, y dicen que ella de la nada le mete una bofetada y le dice “¡Viva Sandino!”, a quien admiraba por lo aprendido con Mariátegui.
—¿Cómo llegó a vincularse con el peronismo?
—Después de una separación muy dolorosa con Siqueiros, ella rompe definitivamente con el comunismo. Va a Chile y trabaja como jefa de prensa del candidato a presidente Juan Antonio Ríos, que resultó electo en 1942. De regreso a Buenos Aires le presentan a Perón, que enterado del trabajo que había hecho en Chile, la suma al equipo de prensa y propaganda de la Secretaría de Trabajo y Previsión. Ya desde entonces se vuelca al peronismo.
—Después de su intensa experiencia política, ¿qué fue lo que le atrajo del peronismo?
—El primer contacto fue por su trabajo como secretaria de Prensa de Perón, pero al mismo tiempo veía la relación que Perón tenía con la gente y seguramente olfateó que iba a seguir creciendo. Por su formación con Mariátegui, le gustó que fuera un movimiento popular, de los más humildes. Le cerraba también poder decir Dios y Perón, y no negar su creencia religiosa.
—En la película siempre hay una tensión entre realidad y mitificación, y nos quedan ventanas de dudas. ¿Qué hay de cierto sobre la relación que tuvo con Perón y con el peronismo?
—Con respecto al peronismo, es interesante ver lo que está documentado y lo que no. La foto con Farrell y Perón prueba que estuvo en esa época. En la Cancillería uruguaya hay diarios que documentan que en un acto de campaña de Perón ella hace un discurso encendido contra Braden, porque habían muerto más de trescientos mineros en Chile, en una mina de cobre que era la Braden Copper Co, de su familia. Por eso la embajada estadounidense le pide a la Argentina que la deporte a Uruguay, y por ese motivo hay un trámite en la cancillería uruguaya. Esos son documentos reales. Hay un libro de relatos sobre el 17 de octubre, ¿Dónde estuvo?, firmado por Bill de Caledonia, seudónimo usado por Perón, en el cual uno puede identificar en algún capítulo la pluma de Blanca Luz.
—Ella cuenta que participó del 17 de octubre organizando, haciendo circular información. ¿Puede ser eso un relato propio algo exagerado?
—No, ella evidentemente estuvo. Lo describe y su narración es muy atrapante. Por otro lado, está la cuestión sobre si ella creó o no la frase “Braden o Perón”. Eso es verosímil sabiendo todo lo que escribió contra Braden, y siendo denunciada por eso. Castiñeira de Dios afirmaba que fue ella la creadora. Incluso le contó a su hija que en su escritorio personal, Perón tenía una foto de ella. Perón nunca se adjudicó la invención de la frase que lo ayudó a llegar a la presidencia, lo cual confirma que la creó otra persona. Por otro lado, Blanca Luz, cuando estaba casada con el hombre rico en Chile, y parecía tener todo resuelto, se jugó para ayudar a Kelly a fugarse de la cárcel. ¿Se lo pidió Perón desde Venezuela? Aparentemente sí, o alguien se lo pidió en su nombre. Eso no se le ocurrió a ella. Y lo primero que hace Kelly es ir a verlo a Perón a Caracas. A ella la metieron presa, el marido se separó y la desheredó. O sea, por Perón tuvo que volver a buscarse la vida.
—Blanca Luz se va de Buenos Aires poco tiempo después del 17 de octubre y, salvo el episodio de la fuga de Kelly en 1957, no parece haber tenido más relación con Perón. ¿Dejó de ser peronista?
—No, ella fue peronista durante treinta años y lo decía. Te puedo decir que según el relato de su hija, Blanca Luz recibía tarjetas navideñas o postales que le mandaba Perón en diferentes fechas. No las vi porque estaban en la valija que se llevó el tsunami. En 1973, cuando vuelve Perón, Blanca Luz escribe el libro En brazos de su pueblo regresa Perón, mientras vivía en la isla de Juan Fernández, en Chile. Pensaba que con su vuelta, y no estando más Evita, podría ocupar algún cargo entonces. Dicen que fue la única invitada internacional que estuvo cuando él asumió. Eduardo Valdés cuenta en la película que, según Unamuno, ese día se vieron privadamente durante más de tres horas. Pero Perón siempre la ocultó. Pero ella se jugó el pellejo muchas veces por el peronismo. Más que muchos.

