“Genio creativo, la mitad de la dupla compositiva que cambió el mundo, John Lennon fue también un ser político, desafiante, contestatario y, en ocasiones, polémico. Su temprana muerte coincidió con el advenimiento del neoliberalismo e hizo carne la idea de que el sueño había terminado. Hoy, más que nunca, sus consignas tienen la nota de la urgencia. Polémico y contradictorio, irreverente y sardónico, lúcido y megalómano, John Winston Lennon tuvo una misión en su breve existencia, tal vez a su pesar: hacernos la vida más bella. Fue un genio, la mitad de la dupla artística compositiva que cambió al mundo”, narra Mariano del Mazo en la nota de tapa de esta edición de Caras y Caretas que rinde tributo a un personaje único que pudo sintetizar en su vida y obra el pacifismo y la militancia en esa izquierda que se opuso a Vietnam y Nixon. Con todo lo que significó en esos días hostiles.
La dupla Lennon-McCartney generaba una tensión única: Lennon intentaba correr los límites buscando sonidos nuevos y con letras estalladas de contenidos contestatarios a punto tal que logró transformar a una banda pop en un hito artístico, mientras Paul componía de manera impecable con calidez y sin dramatismo. Rivales y competitivos, ponían toda su pasión en cada tema que trabajaron juntos.
Conformaron estos chicos de Liverpool, junto a George y Ringo, un grupo de muchachos obligados a madurar en público hasta que resolvieron poner un punto y seguir cada uno su propio camino, tratando de que los demonios internos se acomodaran de la mejor manera.
La Beatlemanía nunca lo encandiló. Siempre tuvo sus pies apoyados en la tierra y su cabeza fría. Venía de una historia personal muy desgarradora, padre ausente y una madre que muere en un accidente demasiado joven, que lo marcó sin reservas. La separación de la banda seguro lo alivió y le permitió con ese bagaje adquirido componer temas maravillosos a partir de los cuales haría su catarsis frente al mundo.
En “God”, dijo fuertemente “El sueño término”. Era 1970 y con este corolario sepultaba la fantasía colectiva y pública. Se mudó a Nueva York y priorizó su vida familiar y se dedicó a criar a su segundo hijo varón, Sean. Un atentado incomprensible terminó con su vida. Un hecho grotesco, que maximizó la vida de un irrepetible.
Hace 45 años que no está. Y parece mentira. No está y está más vivo que nunca. Cosas que pasan con los genios. Esos que cuando se extrañan, los podemos escuchar. Esos que nunca nos dejarán desamparados.

