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Amores y desamores

Ilustración: Ricardo Ajler

La vida de Lennon duró apenas cuarenta años. En términos de tiempo fue corta; en términos de acontecimientos, parecía condensar muchas vidas. Una infancia difícil, una adolescencia rebelde y una adultez breve que le dieron algo de tiempo para explorar el mundo… y el amor. Dos matrimonios y algo más: su historia con Cynthia Powell, Yoko Ono y May Pang.

LA PRIMERA VEZ

En 1957, John Lennon empezó a estudiar en el Liverpool College of Art. Nunca se había destacado como estudiante y su educación había estado marcada por múltiples conflictos familiares, pero ya hacía años que se encontraba en la música. En la Universidad conoció a Stuart Sutcliffe, una influencia clave, y cruzó caminos con Cynthia Powell, su primera esposa y madre de su hijo Julian.

Cynthia era tranquila y tímida. Sintió una atracción instantánea. En The Real John Lennon, lo describió como “un peligro” y “un problema”: nunca llevaba materiales, iba con su guitarra y le pedía todo. Se acercaron poco a poco: él había perdido a su madre, ella a su padre. En una fiesta ella dijo que estaba comprometida y él respondió: “No te pedí que te cases conmigo”. Poco después empezó la relación. “Ese fue el punto de quiebre en mi vida”, contó Cynthia: hasta entonces iba a ser profesora de dibujo.

En 1960 nacen los Beatles y la relación pasa a estar sujeta a las exigencias de un frontman en ascenso. En 1962 Cynthia quedó embarazada y decidieron casarse. La boda fue mínima: sin fotos y en secreto, porque Brian Epstein creía que un Beatle casado no era atractivo para el público. Después del trámite, almorzaron con un pequeño grupo y esa misma noche The Beatles dieron un concierto. Julian nació meses después; John lo conoció días más tarde por las giras. La convivencia era mala: excesos, fama, maltrato. Y en 1968, el choque con Yoko Ono quebró definitivamente la relación.

John Lennon disfrutaba de los placeres por fuera de la pareja. Por ejemplo, en 1963 surgió un rumor de un romance con Brian Epstein, manager de la banda, narrado en el libro All We Are Saying: “Estaba de vacaciones con Brian Epstein en España, donde corrió el rumor de que él y yo teníamos una aventura amorosa. Nunca se consumó. Pero fue una relación bastante intensa. Fue mi primera experiencia con un homosexual que yo sabía que era homosexual. Él me lo había admitido. Pasamos unas vacaciones juntos porque Cyn estaba embarazada, me fui a España y hubo muchas anécdotas divertidas”.

En 1980, Lennon reconoció en Playboy: “Solía ser cruel con mi mujer… físicamente. Era un golpeador. No podía expresarme y golpeaba. Por eso hablo de paz. Soy un hombre violento que aprendió a no ser violento”.

Yoko llegó a su vida en 1968 y lo acompañaría hasta 1980. El inicio fue abrupto: se conocieron en una muestra de Ono en Londres. Ella vivía en Japón con su marido Tony Cox y su hija Kyoko, pero viajaba para exponer. Lennon quedó fascinado con obras como la pintura del techo que decía “Yes”. Después del encuentro en la galería, pasaron la noche juntos.

Primero fueron amantes y luego ambos se separaron de sus parejas. Cynthia volvió de vacaciones con Julian y encontró a Yoko en bata con John. La prensa demonizó a Ono. Su propio matrimonio también se rompió: Tony Cox escondió a la niña por temor a perderla, y pasó mucho tiempo hasta que madre e hija se reencontraron.

La relación quedó registrada en fotos –como la tapa de Two Virgins (1968)–, en canciones como “The Ballad of John and Yoko” (1969) y en protestas como el bed-in del Hilton de Ámsterdam contra la guerra de Vietnam, donde permanecieron una semana en la cama. Estos períodos de intensidad convivían con peleas con The Beatles y con la búsqueda solista de Lennon. Se casaron en 1969, en Gibraltar, y tuvieron un hijo, Sean, en 1975.

En medio de esa relación intensa aparecieron otros vínculos. Hacia 1973, su matrimonio pasaba un mal momento y Yoko le pidió a su asistente, May Pang, que se acercara románticamente a John, algo así como un permitido supervisado. Pang y Lennon tuvieron una relación de 18 meses, el llamado “lost weekend”. Luego él volvió con Yoko. La existencia de esta relación, autorizada y sostenida por Ono, dejó al descubierto que el vínculo entre ellos admitía zonas intermedias entre la ruptura y la simbiosis.

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