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“Por más que se nos quiera acallar siempre estaremos presentes”

LeGon Queen.

Ella despliega su cuerpo de 1,88 metros en escena, gira y contragira sus pasos folklóricos, zapatea, sonríe y eleva los brazos en trance. Le brillan los ojos delineados en fucsia y negro y el glitter naranja de la barba: seduce con el corset y con ese amplio vestido de gauche disidente. El folklore drag queer tiene su símbolo en la Argentina gracias a LeGon Queen. Su danza es celebración de la diversidad LGBTIQ+ y antídoto contra los prejuicios arriba y abajo de los escenarios: LeGon Queen abre caminos y rompe barreras bailando.

Música, ritual y liberación. El folklore muta en cada colectivo y en cada cuerpo que se entrega al disfrute popular: se hace danza arcoíris contra los miedos. Y quien ofrece aquí su swing criollo, a los 41 años, es la drag queer LeGon Queen, de nombre inicial Gonzalo Javier Dejón. Es de Esperanza, Santa Fe, y llegó a Buenos Aires hace años para asumirse como “un gauche deconstruide”, sin binarismos de género, y abrazar a otros, otras y otres en la misma búsqueda. Así lo vive: “Estamos ganando terreno en espacios que eran muy tradicionalistas, o muy del folklore más cerrado y conservador”.

Por todo ello, ¿qué siente LeGon Queen? “Hay que seguir habitando los escenarios: las diversidades de género deben ocupar los lugares. Y como somos parte de esta sociedad es interesante que nuestras historias y penas, y todo lo que nos interpela, se den a conocer. Ese es el caminito que habitamos desde el folklore diverso y disidente.” Y además concibe con alegría y firmeza: “Por más que se nos quiera acallar y borrar del mapa, siempre estaremos presentes desde el amor y la ternura, pero con mucha convicción”.

Identidad drag queer

Por años, LeGon Queen contó su historia entre Santa Fe y Buenos Aires, con los preconceptos sociales y todo por sumar, desde su cuerpo danzante, al colectivo LGBTIQ+. ¿Qué significa para ella ser una drag queer? “Yo sentía que en el ámbito drag no encajaba dentro de algunos perfiles: está el drag queen, que es una fantasía de una femineidad, y está el drag king, que es una fantasía de una masculinidad. Y yo estaba un poco entre ambas. Entonces, jugando con el no binarismo de esa construcción, dije: ‘Me voy a autodenominar drag queer’: esta es mi definición de lo que percibo y siento con el arte que hago.”

–Te autodefinís un “gauche empoderade”. ¿Cómo lo graficás?

–Me autopercibo no binaria y busco deconstruir un poco esta imagen de la masculinidad folklórica –propone–. El gaucho es un referente y emblema de nuestra cultura y tradición argentina, que no deja de ser patriarcal y machista. Y yo, bailarín de folklore de toda la vida, siempre representaba esa estampa del hombre como ‘debía ser’. Pero dentro del drag pude darle lugar a lo que me pasaba y a lo que hacía: en mi gaucho paso a ser un gauche empoderade habitando diferentes espacios.

LeGon Queen posee una amplia experiencia. Compitió en el reality Got Talent en 2023: fascinó y conmovió. Es habitué de la peña Folklorazo Queer en Buenos Aires y organiza la Peña Arcoíris –itinerante– junto a la cantante trans La Ferni –otro símbolo folklórico de diversidad y talento–. Estuvo en el Festival de Cosquín, en septiembre bailó para Lali Espósito en su recital en Vélez Sarsfield y ocupa más escenarios dentro y fuera del colectivo queer.

–¿Qué fue lo más revelador que viviste?

–Poder ser lo más auténtica a mí misma haciendo lo que siempre me gustó, que es la danza folklórica. Expresarme con mi cuerpo.

Las dificultades todavía son evidentes: “Aún cuesta entrar en espacios más tradicionalistas del folklore y encontrarte con una mirada que no comprende lo que venís a hacer. Hay un prejuzgamiento”, dice LeGon Queen. “Muchos dicen que venís a destruir al folklore, o piensan que hago la parodia de un gaucho. Pero hay todo un bagaje en lo que hago: estudié danza e hice la Licenciatura de Folklore y Tango en la UNA. Aunque siempre está primero el rechazo o la distancia. Pero, bueno, una aprende a convivir y a elegir cómo quiere batallar y hasta dónde.”

–¿Cómo ves la deconstrucción de la sociedad frente al movimiento queer?

–Veníamos bastante bien, si bien faltaban un montón de cosas en lo que se refiere al colectivo LGBTIQ+. Pero con el gobierno de Javier Milei estamos viviendo un gran retroceso: una habilitación a la violencia, a la no empatía. Siento que estamos haciendo trincheras, juntándonos, empezando a despojarnos de algunas diferencias y a trabajar más colectivamente. Tratamos de gestionar movidas que puedan dar esta batalla cultural desde el arte, que es lo que sabemos hacer.

Ahí “la fortaleza es lo popular, que es parte de nuestra identidad”, define LeGon Queen. Y repasa el camino: “Años atrás era impensado que una travesti bailara folklore en una peña o que la sacaran a bailar. Sigue sucediendo, pero hay espacios que hacen una bajada transfeminista, inclusiva y amorosa, para que no haya estos hechos de odio o de discriminación”. Entonces, ¿el folklore se puede deconstruir? “Bueno, ese binarismo patriarcal y machista es duro de ablandar. Pero yo no vengo a romper el folklore. Todo lo contrario. ¡Soy la actualización!”.

Dijo una vez LeGon Queen: “A la gente le da inseguridad la libertad del otre”. Lo recuerda y sonríe: “Sí, a muchos les jode si te ven que vas por un camino paralelo a lo que consideran que está bien. Les genera muchos interrogantes y no saben cómo reaccionar frente a tu decisión: hay que ver qué no se animaron ellos a hacer o qué les tocó vivir”. Por eso, cuando alguien la increpó en una peña o le dijo “¿a quién te creés que representás?”, como le pasó en agosto en Santiago del Estero, en la Fiesta de la Abuela Carabajal, LeGon Queen respondió con calma y pensó: “Hay que ser empática y tratar de que siempre haya respeto”.

El lugar del empoderamiento

Cuando LeGon Queen pisa el escenario con sus tacos de doce o quince centímetros, o con las botas folklóricas de siete, ¿qué vibra en el cuerpo? ¿Qué opera en la mente? “Ahí ya me empodero y no me importa nada –afirma–. Si yo me dejara ganar por el miedo a lo que dicen los demás no estaría contando mi historia. Y, la verdad, quiero que vean realmente lo que hago y todo lo que puedo dar. Por eso, cuando el pingo sale a la cancha, me sube la adrenalina y lo doy todo.”

Y piensa en algo pendiente con la danza: “Integro la banda Mink’a Folklore Queer, con Dany Vila en percusión y Macu Cincotta en guitarra y voz, y ahí aprovecho a meter algunas canciones que escribo. Incluso tengo ganas de empezar a hacer mis propuestas performáticas en base a la música que voy generando. Eso conlleva todo un compromiso de laburo”. Además, “estoy tratando de defender nuestra bandera del colectivo, pero desde un lugar que le resuene al otro más allá de que me vea maquillada y montada en los tacos. Quiero que mis canciones puedan significar algo”.

Abrir miradas y extender los brazos: el folklore sigue en movimiento. “Algo que no me gusta es la repetición sistemática de un patrón que denominamos tradición y que deba ser así porque está dictaminado. Eso termina segregando a una parte de la sociedad que no corresponde a esos patrones. ¡Pero el folklore puede ser para todes!”, ofrece LeGon Queen. Y recuerda que entre los mensajes que recibió desde que es drag queer, hubo uno revelador: “Un muchacho me escribió por Instagram y su frase me quedó grabada: ‘La vida de una marica peón de campo no es fácil’”.

Esa persona luego le contó a LeGon Queen todo lo que había sentido cuando la vio en Got Talent, en 2023: “Ese peón de campo pudo abrir esa puertita y dejarse ser. A eso yo lo agradecí muchísimo y me dije internamente: ‘Ya está. Pude llegarle a alguien con lo que hago y ayudarlo a descubrirse. Eso es hermoso’”.

–¿Cómo te preparás para la Marcha del Orgullo del sábado 1º de noviembre?

–Con muchas ganas de decir: “Tenemos que hacer visibles nuestras voces y mostrar lo que venimos trabajando y comunicando a quien nos ve y a quien nos escucha”. Y a quien no, también. Así podremos construir la sociedad que queremos.

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