RIKU ONDA
Salamandra
“Después de los asesinatos, todo el mundo miraba aquella casa como si estuviera embrujada, nadie se acercaba a ella. Pero, por supuesto, no estaba vacía. Ella aún vivía allí. Y también la gente que la cuidaba.” La narradora reconstruye un suceso suculento de su infancia: el asesinato, con cianuro, de 17 miembros de una familia durante una celebración. Hay una sobreviviente, la hija menor, ciega, y un papel con un poema dejado por el asesino.

