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La vida kilómetro a kilómetro

Llevan adelante una aventura, una misión: recorrer el país en un Renault 12 break, modelo 1988,  con la literatura bajo el brazo. Realizan improvisación callejera, Melisa sale con su máquina de escribir y hace poemas al paso.

“Soy Andrea Toledo, oriunda de Villa Santa Rosa de Río Primero, provincia de Córdoba. Me he formado en el ámbito de la escritura y el periodismo narrativo a través del taller literario Quiero contarte, dictado por la profesora y escritora Alicia Pochettino, y el taller Periodismo de viaje, dictado por Carola Fernández Moores y Marcelo Borrego.”

Andrea se dedica a la creación y edición de contenido digital en la cuenta Vivir Kilómetro a Kilómetro en Instagram, Facebook, Tik Tok y YouTube. “Recorro distintos rincones de la Argentina –cuenta– en una travesía que fusiona el viaje con la exploración de espacios vinculados a la literatura.”

“Soy Melisa Leguiza, oriunda de Quilmes, Gran Buenos Aires. Licenciada en Turismo, graduada de la Universidad Nacional de Lanús (UNLa) y amante de las letras desde adolescente. Hice talleres de escritura creativa y de periodismo turístico, los que me permitieron encontrar mi estilo en la poesía, género elegido desde hace muchos años.”

Lleva adelante la cuenta Melisa L Poesía en redes sociales, donde difunde sus poemas, su recorrido por la Argentina improvisando poesía con su máquina de escribir “y la participación en charlas en espacios culturales para acercar la poesía a la gente”, agrega.

–¿Qué es Vivir Kilómetro a Kilómetro?

M. L.: –Cuando comenzamos este viaje, tanto Andrea como yo, no solo queríamos conocer nuestro país, lugares tanto turísticos como no turísticos, sino agregarle un condimento adicional, que es una mirada literaria. En mi caso, a través de mi poesía, creé la cuenta Melisa L Poesía, donde no solo muestro mis escritos, sino también voy mostrando toda esta experiencia que vengo atravesando en este recorrido. Salgo con mi máquina a escribir, a improvisar poesía al paso y, en conjunto llevamos adelante la cuenta Vivir Kilómetro a Kilómetro con una mirada literaria en todos sus géneros, tanto poesía como los demás géneros. La idea es mostrar a los autores locales de cada lugar que recorremos. Si existen cafés literarios, bibliotecas y todas las actividades literarias que lleven adelante, y centros culturales. Toda esa información la vamos compartiendo. Andrea se encarga principalmente de subir el contenido de una manera cercana para nuestros seguidores, para nuestra comunidad, y mostrar una cara distinta de nuestro país. Fomentar y acercar la literatura como parte de la cultura, y en mi caso personal, acercar la poesía y ser un canal para las emociones de las personas que nos vamos cruzando.

–¿Cómo reacciona la gente de cada lugar a lo que ustedes proponen?

A. T. y M. L.: –Reacciona muy bien, nos invitan a eventos o talleres, y también nos dan algún libro de autores locales para que llevemos a otras provincias y hagamos conocidos esos autores, de ayer y hoy. Y cuando Melisa se pone con la máquina de escribir, se asombran porque es algo novedoso que alguien se ponga en una plaza a improvisar poesía, y eso hace que la gente se acerque más.

–¿Con que desafíos y dificultades se enfrentan?

A. T. y M. L.: –Desafíos y dificultades tenemos a diario, pero la mayoría de las veces, en relación al trabajo, cuando no nos dejan ponernos con las cosas para trabajar, porque de eso vivimos y con eso podemos seguir avanzando en el camino.

–¿Lograron que se genere en la gente un interés por la literatura?

A. T. y M. L.: –Sí, se genera interés porque les da curiosidad lo de la poesía improvisada, y hace que nos pregunten, y a muchos de por sí les gusta la literatura.

–¿Cómo ven la literatura en el país?

A. T. y M. L.: –En muchos lugares que visitamos, las bibliotecas populares lamentablemente hacen peripecias, porque solo subsisten con las cuotas de los socios y la mínima ayuda que les proporciona el gobierno para la adquisición de nuevos ejemplares. Muchas reciben donaciones de la gente. Y eso lo vimos, es algo en común que tienen.

–¿Alguna anécdota que recuerden de este viaje?

A. T. y M. L.: –Recopilamos muchas anécdotas, eso es lo lindo, desde conocer la cultura del lugar, las casas museos, o saber que algún escritor pisó ciertos lugares. Algo que nos pasó en la localidad de Chacabuco, Buenos Aires: el día que llegamos fuimos a la biblioteca y nos invitaron para el día siguiente, que era el día de la poesía. La actividad consistía en salir a la calle a “susurrar poemas” al oído. Era la primera vez que hacíamos algo así, fue muy gratificante leerles un escrito nuestro y que nos agradecieran por las palabras que tenían esos poemas. Lo hicieron algunas personas con lágrimas y abrazos.

–Acerca de los lugares que recorrieron, ¿qué experiencia les quedó de cada lugar?

A. T. y M. L.: –Como lugares visitados estuvimos haciendo el norte cordobés y después por unos temas familiares hubo que volver a Buenos Aires y de ahí retomamos el viaje haciéndolo todo por la ruta 7 con destino a la provincia de San Luis, y de la provincia hicimos el centro y el norte con la idea de continuar para el lado de San Juan. Como experiencia te puedo mencionar, por ejemplo, vivir muchos momentos que a veces no esperábamos que nos sucedieran, que se iban dando de una forma que no esperábamos y eso nos iba sorprendiendo muchísimo. Desde que se nos rompa el vehículo y que pase una persona a darnos una mano, como un chico que hacía panes y nos trajo panes de regalo. En cuanto a una experiencia laboral, nos gusta mucho poder ponernos en una plaza o en un lugar donde transita la gente y compartir lo que hacemos. Tanto con la poesía, como en mi caso con las artesanías, y la verdad que las personas que se acercan a conversar o que ven que estamos viajando o con el mismo proyecto literario que estamos teniendo se abren ante eso y nos dicen que somos valientes por lo que estamos haciendo o que nos admiran. Aunque a veces nos ha tocado en más de una oportunidad que no se nos permita ni siquiera ponernos con las cosas en lugares públicos. En esos casos sentimos que en realidad nos están echando del lugar, lamentablemente. Y como experiencia de viaje, ir recorriendo los lugares, descubrir, saber que la Argentina es infinita, hay mucho por recorrer en muchos aspectos, desde conocer a las personas, conocer esos rincones literarios que vamos buscando, los paisajes, la naturaleza… No nos alcanza el tiempo para recorrer todo lo que quisiéramos y la Argentina es grande, hermosa, muy hermosa y tiene muchísimo por conocer.

Literatura viajera

Andrea Toledo y Melisa Leguiza se sumergieron en esta aventura literaria, así como otros escritores viajeros también lo hicieron. Ernest Hemingway viajaba y eso se reflejaba en sus textos. De Jack Kerouac recordemos su obra En el camino. De Truman Capote, Los perros ladran: “Un mapa en prosa, una geografía escrita de mi vida desde 1942 hasta 1972”, en palabras del autor. Al comienzo de su carrera estuvo en Italia, España, Tánger, Haití, de ahí surgen sus apuntes sobre esos lugares, como de Nueva Orleans y Nueva York de su infancia y adolescencia.

También encontramos literatura viajera en el Bibliomóvil de la Biblioteca del Congreso de la Nación, que desde 2002 recorre toda la Argentina para incentivar la lectura, la escritura, la producción artística y el conocimiento.

Ojalá estos ejemplos se multipliquen para poder disfrutar de la literatura nómade y de los kilómetros retratados en fotos, videos y manuscritos.

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