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Protagonistas de una trama ajena

Escrita y dirigida por Valentino Grizutti, Plot es una obra sobre la ficción. Una pareja recién separada vive un reencuentro sexual unas noches después de Navidad y pone en acto, acaso, una verdad: toda separación es también una ficción. En medio de la madrugada, unos hombres irrumpen violentamente y obligan a la pareja a protagonizar una ficción ajena, de corte policial.

Caras y Caretas asistió a una función de la obra –que cuenta con las actuaciones de Vera Busetti, Valeria Correa, Raúl Antonio Fernández, Agustín Gagliardi, Nicolás Giménez, Andrés Granier y Guido Losantos– y entrevistó a su director.

–¿Cómo surge esta obra? La idea de hacer dialogar los distintos lenguajes de representación, el cine, la televisión, el teatro…

–El origen de la obra me es misterioso hasta a mí. Empecé a escribirla cuando tenía diecisiete años; las primeras páginas surgieron de un ejercicio en el marco de un taller: la indagación sensorial de una imagen que quedó contenida en una larguísima didascalia y que, luego, devenía esos parlamentos esquivos, repletos de sobreentendidos, de las escenas de la pareja que hoy son el comienzo de la pieza. Durante la escritura, en un punto de la segunda escena, tuve el impulso de interrumpir aquello que estaba construyendo: hice entrar a unos hombres encapuchados que repentinamente tomaban como rehenes a los protagonistas. Los pormenores de esa decisión, sinceramente, los desconozco, o no los recuerdo. Mirando en retrospectiva, creo que en aquel momento tenía el deseo de poner en juego ciertos artilugios narrativos del cine que había apuntado en unos talleres de guion que había hecho en la adolescencia. Me divertía la idea de probar cómo podían funcionar los puntos de giro (plot twist) de forma extrema en el teatro. Pero más allá de eso, creo que se trataba en principio de una intuición: me parecía que ese potencial drama cotidiano –el de la pareja– tenía que detenerse para barajar y dar de nuevo. Luego apareció la cuestión del rodaje de la película, pero tardé muchos años en darle forma. Me interesaba especialmente la idea de una obra donde los protagonistas son obligados a protagonizar otra trama que no es la suya, una ficción que al final se les vuelve propia. Al final, todo proceso de escritura es una dialéctica entre la forma y el abismo. Lo que será la obra, lo que todavía no está, es una presencia casi fantasmagórica: uno intenta imaginar mientras, a la vez, cristaliza lo que va imaginando y lo vuelve materia. Uno va definiendo el borde de la forma, el límite: va logrando ver qué entra y qué no entra en la obra. Así, oscilando entre la forma y lo informe, vas descubriendo tus propias intenciones, siguiendo las pistas que uno se dejó a sí mismo.

–¿Por qué la elección de la historia de amor y la separación que pasa una y otra vez por los distintos lenguajes como si el amor fuera esa incesante repetición que para ser procesada necesita pasar por diversos formatos?

–La pareja recién separada fue lo primero que apareció. Efectivamente, el someterla a la repetición durante la obra es elocuente respecto de ese tira y afloje constante de las separaciones, pero sobre todo porque actuar es también repetir; es muy difícil “actuar bien” en una separación, en todo sentido. Separarse debería ser una de esas cosas que deberíamos ensayar para actuarlas mejor.

–¿Cómo fue la incorporación de una niña en el elenco?

–La experiencia fue tan placentera como reveladora. Vera se sumó al elenco hacia el final del proceso, con la obra ya casi montada, y se incorporó como si hubiese sido parte desde el primer día. El entendimiento con todos fue instantáneo. Recuerdo que mientras escribía la obra mucha gente me advertía –con cierta razón– sobre las dificultades de producción de tener una niña en el elenco. Aunque era bastante consciente de eso; actúo desde los diez años y conozco de cerca ese mundo de los niños actores y sus bretes. Para mí, el problema no era trabajar con una niña, sino dar con la adecuada. La incorporación de Vera Busetti y sus padres a la pequeña familia de Plot fue una aparición estelar e imprescindible para la obra.

–El momento de la irrupción de la violencia se puede ver como la violencia visual que vivimos hoy: todo debe ser fotografiado, filmado, aunque sea el plano íntimo y privado. De algún modo eso les pasa a los personajes de Plot.

–Precisamente, me interesa esa posibilidad de interpretación que se abre al espectador. Me encanta escuchar cómo la gente lee la obra. Con el correr de las funciones llegan muchas lecturas e hipótesis respecto de la identidad, la función, el rol o el sentido del equipo de filmación en la obra. Esa es una clave que está abierta adrede, que puede leerse de maneras múltiples.

–¿Qué camino seguirá la obra?

–Por el momento estaremos hasta final de mayo en el Espacio Callejón, somos un grupo grande y ocupado, lograr que los planetas se alineen es complejo. Nos encanta hacer esta obra y siempre que encontramos la oportunidad para hacerla es una alegría inmensa. Tenemos el objetivo de acercarla a otros públicos, hacerla en otros lugares, ponerla en común con más gente, pero muchas veces depende de factores externos que nos exceden.

Ficha técnica

Dramaturgia y dirección: Valentino Grizutti

Actúan: Vera Busetti, Valeria Correa, Raúl Antonio Fernández, Agustin Gagliardi, Nicolás Gimenez, Andres Granier, Guido Losantos

Voz en off: Guadalupe Cuevas, Maitina De Marco, Rafael Spregelburd

Diseño de vestuario: Paola Delgado

Diseño de escenografía: Santiago Badillo

Diseño de sonido y música original: Ismael Pinkler

Diseño de iluminación: Ricardo Sica

Asistencia de dirección: Lucía Gusmán (Luchitron)

Producción artística: Carolina Stegmayer

Plot se presenta los domingos a las 20 en el Espacio Callejón: Humahuaca 3759 (CABA).

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