Las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora y su grupo de apoyo ponemos nuestro corazón al lado del dolorido corazón de todas las Madres ante la muerte de Hebe Bonafini. Nos ha unido a ella nuestra común y continua tarea contra la desaparición forzada y sus responsables inmediatos y mediatos, más allá de cualquier discrepancia”. Así se expresó tras el fallecimiento de Hebe, en noviembre de 2022, la organización que preside Taty Almeida.
Los años de distanciamiento entre uno y otro espacio no impidieron que el mensaje apuntara a la lucha compartida: “Continuar con nuestra lucha es el mejor homenaje que podemos rendirle”.
El reclamo que sigue girando en torno a la Pirámide de Mayo desde abril de 1977 es el mejor reflejo de ello. Aunque en dos grupos y con distintas consignas, el andar de unas y otras permanece inalterable todos los jueves, a casi 48 años de la primera movilización circular.
NUNCA BAJÓ LOS BRAZOS
Cuando murió Hebe, la referenta de Madres Línea Fundadora era Nora Cortiñas (quien falleció el 30 de mayo del año pasado). En sus palabras de despedida, resaltó la senda compartida más allá de las diferencias. La retrató como “una gran luchadora que nunca bajó los brazos y que peleó como tantos miles de madres contra esa dictadura sangrienta que tuvimos”.
Cortiñas –madre de Gustavo, militante de la Juventud Peronista y Montoneros secuestrado y desaparecido en abril de 1977– remarcó que Bonafini estuvo “en los momentos más difíciles con todas las madres que acompañamos siempre, enfrentando lo que el pueblo no se merecía”.
Siempre con la palabra justa, Cortiñas retó a quienes intentaron poner el foco en las discrepancias en esos momentos del adiós. “Cada una de las Madres peleó como pudo. Hubo un grupo que nos fuimos por algunas diferencias y nada más”. Y destacó que cada una de las Madres, de ambos espacios, conformó “el colectivo más impresionante que vivió hasta ahora el mundo de los derechos humanos. Un colectivo de mujeres que solo estábamos acostumbradas a cocinar, atender la familia y mandar los chicos al colegio y de golpe nos pasó esto”.
Concluyendo, apuntó: “La gente que tiene ganas de la controversia tiene que pensar qué estaba haciendo en los peores años del terrorismo de Estado”.
UNA MUJER FUERTE Y VALIENTE
En esos días, Taty Almeida –mamá de Alejandro, miembro del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y desaparecido desde junio de 1975– fue consultada por el periódico inglés Financial Times, para una nota que retrataba la figura de Hebe. “Ninguna Madre es mejor que otra –respondió–. Quedamos pocas, pero sentimos paz porque estamos pasando la posta a la siguiente línea de militantes”.
En medio de las expresiones de despedida, también se pronunció la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto. Y también puso el foco en el camino compartido, algo que –sostuvo– hubiera sorprendido a la propia Hebe. “Por ahí ella no se hubiera imaginado tantas alabanzas y homenajes de gente que por ahí no la entendía”, resumió en declaraciones a Radio con Vos.
“En lo personal esta noticia (de la muerte de Hebe) me entristeció muchísimo porque una vida que se va… una vida que luchaba, una persona con la que no teníamos muchas afinidades últimamente pero la afinidad era encontrar a los desaparecidos, encontrar Justicia y que nunca más suceda lo que pasó con los 30 mil desaparecidos y los niños robados”, expresó Carlotto.
Sobre la relación de Abuelas con la Asociación que encabezaba Bonafini planteó que “había una diferencia, en formas, maneras y a veces agravios, pero a mí eso se me borra porque la recuerdo por lo que fue: una luchadora por los derechos humanos. Mi recuerdo es enorme, son muchos años, hemos viajado por el mundo, hemos hecho tantas cosas. Ha sido una mujer fuerte y valiente”.
En diálogo con FM Cielo, dijo: “Tenía momentos que era realmente imposible de entender o razonar, porque tenía su carácter fuerte, pero lo que interesa es lo que hizo y lo que dejó”. Sin disimular sus cuestionamientos, expresó que no coincidían “en absolutamente en nada en muchas cosas, pero fue una mujer reconocida por el mundo entero y es una mujer que se dedicó a pregonar la necesidad de la condena a los responsables, de buscar a los que no volvieron”.
SIEMPRE EN LA PLAZA
A comienzos de 2024, la periodista Aillín Bullentini describió que las movilizaciones de las Madres cada jueves en torno a la Pirámide de Mayo estaban más pobladas desde el triunfo de Javier Milei, como expresión de un sector que advertía y resistía contra el avance del negacionismo. Rondas según las Madres de Línea Fundadora y marchas según la línea de Hebe de Bonafini, esos andares en círculo incesantes desde la última dictadura nuclean a los dos grupos, pese a las diferencias.
“Las Madres somos una referencia. Hace casi 47 años que no dejamos la Plaza y siempre decimos –Hebe, nuestro faro, decía– que la calle es la que habla de lo que pasa. Que hay que salir a la calle a expresar nuestra disconformidad, o nuestra conformidad”, definió en ese contexto Carmen Arias, de la Asociación Madres de Plaza de Mayo. “Hace mucho tiempo pusimos el ejemplo y la gente nos responde con amor, nos quiere ver en la calle, nos necesita”, sumó por su parte Cortiñas. Almeida aportó que son “faro” porque “siempre” estuvieron “adonde hay que estar”.
En referencia a sus hijos desaparecidos, exclamó: “Ellos nos marcaron el camino y nosotras hemos demostrado, a pesar de los bastones y las sillas de rueda, que la única lucha que se pierde es la que se abandona. Nunca bajamos los brazos. Siempre reclamamos Justicia, nunca venganza. Por eso creo que la Plaza de los jueves se está llenando de gente. Ellos nos buscan y nosotras queremos abrazarlos”.
Con la presencia en la Plaza como postal de resistencia, la primera marcha en torno a la Pirámide de Mayo tras el triunfo de Milei en el balotaje coincidió con la semana de homenaje por el primer aniversario de la muerte de Hebe.

