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Las andanzas de Juan Represión y el Señor Tijeras

El Señor Tijeras sonríe maléfico en blanco y negro en la tapa del álbum de Sui Generis Pequeñas anécdotas sobre las instituciones. Extrañas situaciones en la Argentina de finales de 1974: vaya uno a saber por qué el susodicho pudo eludir la censura y permanecer en el rincón en donde lo ubicó el ilustrador. Al llegar a la cuarta y última canción del lado A del disco se pueden escuchar sus “increíbles aventuras”, interpretadas por Charlie (sí, sin “y”) García y Nito Mestre.  

En el país descontrolado de María Estela Martínez y José López Rega, el “ser bajo, pequeño, correcto y gentil” de la canción –dibujado por Juan Gatti– tomaba forma humana en la realidad: el censor Miguel Paulino Tato, a cargo del Ente de Calificación Cinematográfica desde agosto de aquel año. La muerte de Juan Domingo Perón había impulsado la expansión de las fuerzas autoritarias. 

La embestida represiva contra las películas tenía su correlato en el mundo de la música. En el disco de Sui Generis, el Señor Tijeras se quedaba sin sus amigos Juan Represión y la plana mayor del “ejército loco” protagonista de “Botas locas”. Pero el personaje se las ingenió para ser parte de un “show de los muertos”. Vivía en “un país al revés”. 

Los seguidores de García-Mestre se quedaron sin escuchar “Juan Represión” y “Botas locas” en Pequeñas anécdotas sobre las instituciones, pero sí “Las increíbles aventuras del Señor Tijeras”. Para salvar ese vacío, aparecieron “Tango en segunda”, “El tuerto y los ciegos” y “Tema de Natalio”. Varias de las letras de las canciones incluidas sufrieron modificaciones para pasar la inspección oficial. La censura y la autocensura atravesaban sin piedad la rutina creativa.   

La revista Pelo, la más influyente en el ambiente del rock en esos años convulsionados, encumbró al disco como el mejor de 1974 en el ámbito local, según una encuesta entre músicos nacionales. El propio Nito Mestre; el cantante Sergio Makaroff, de Hermanos Makaroff; el vocalista Fernando Berge, de Espíritu, y el percusionista Norberto “Toto” Moscovich se inclinaron por el tercer trabajo del dúo, que fue presentado el 13 de diciembre en el Teatro Coliseo. 

Además, Pelo lo premió como uno de los destacados del año, porque había alcanzado “los límites más altos en popularidad, una consecuencia de sus repetidos éxitos discográficos”. Y subrayaba: “Tres álbumes han marcado un estilo realmente propio y su futuro se presenta promisorio, estable y ascendente”.  

El mensuario dirigido por Osvaldo Daniel Ripoll también le daba espacio publicitario (“Otro éxito de Talent”, decía el anuncio, en referencia al sello discográfico, hijo de la empresa Microfón) y se burlaba del “periodista paquete del año”, Emilio Giménez Zapiola, “porque sus notas sobre el rock en la revista Gente son mistificantes cuando no totalmente inventadas, como en el caso del reportaje que le ‘realizó’ a Sui Generis”. 

El otro músico destacado por Pelo era Luis Alberto Spinetta, con su banda Invisible, de acuerdo con la elección de Gustavo Moretto, tecladista de Alas, y Rodolfo García, baterista de Aquelarre.  

Los elogios abrazaban al músico y su trío: “Todas las experiencias de Luis Alberto Spinetta, en grupo o en forma solista, han sido exitosas en los dos planos: el discográfico y en repercusión popular. Pero es con Invisible donde su nombre se encuentra realmente fusionado con los de Pomo y Machi (alude al baterista Héctor ‘Pomo’ Lorenzo y al bajista Carlos Alberto ‘Machi’ Rufino), donde está realizando una trayectoria de envergadura con posibilidades de expansión popular. Ese es el mérito de Invisible en este año difícil para el rock”. 

Los chicos de la tapa 

Spinetta, el único argentino en la tapa de la edición de Pelo de diciembre de 1974, está rodeado por siete próceres del rock anglosajón. 

Según la “encuesta internacional 1974”, en la que Pelo se basó para la edición, el mejor cantante masculino fue David Bowie, que se ese año había lanzado Diamond Dogs: “No solo por su voz y su forma de cantar (ambos elementos realmente innovadores) sino, también, por su cosmovisión del rock, por intentar darle una filosofía trascendente, aunque a veces aparezca confusa y llena de la basura de nuestro tiempo”. Pero no ahorraba críticas: “Primitivo líder del rock brillante de vanguardia, ha caído últimamente en la autoparodia. Mientras su música retiene los elementos básicos de su esplendor, el Bowie de hoy está actuando como un necrofílico escarbado a través de los gusanos de los despojos del rock and roll supersónico de los años 70”. 

La mejor cantante femenina fue Joni Mitchell: “Cava en las armonías y discordancias del amor y la vida con un poder sutil. Hoy se ha convertido en la compositora más importante de los años setenta. Court and Spark es su mejor logro”. 

El premio al mejor álbum se lo llevó Tubular Bells, primer disco de estudio del británico Mike Oldfield, y a la revelación, la banda británica Sparks. 

Para los músicos argentinos, el disco del año fue Tales From Topographic Oceans (Yes) y Spectrum (Billy Cobham). Consultado por Pelo, Charly García había elegido Quadrophenia, Planet Waves (Bob Dylan) y Tales From Topographic Oceans, en ese orden. 

“Me copo mil” 

Entre publicidades de Topeka (pantalones, camperas “en el color que quieras”), instrumentos musicales, discográficas, la revista Algún Día (también dirigida por Ripoll), Casa América, Levi’s y Wheel Jean (“¡Bárbaros estos bombilla!”, dice un Snoopy en el anuncio), el número 56 de Pelo ofrece una entrevista a John Lennon (“34 años y preso en Nueva York”) y un balance del Bob Dylan and The Band 1974 Tour (“una gran bofetada para los ejecutivos aristocráticos que ya no creían más en él o que, por el contrario, querían eliminarlo definitivamente del plano del espectáculo ‘por ser un mal ejemplo'”).  

También se detiene en el éxito del ex Comandante Energía Danny Peyronel, con su aporte en teclados y voz para la banda británica Heavy Metal Kids (“Un argentino triunfa en Londres”) y las reflexiones de Jorge Álvarez, fundador del sello Mandioca y productor de Talent-Microfon, sobre lo que dejó 1974 y las perspectivas para el año siguiente en el rock. 

La revista recorre el regreso de Pedro y Pablo junto al Grupo Sur y la actividad de Roque Narvaja, La Pequeña Banda de Tricupa y Los Barrocos; celebra la irrupción de Ave Rock, Escarcha, Espíritu y El Reloj, y difunde la encuesta del programa Arrorock –conducido por Daniel Grinbank y Esteban Mellino por Radio del Pueblo–, confeccionada a partir de “cartas de sus oyentes y completada en recitales realizados en colegios y teatros”. 

“Me copo mil”, es la muletilla del año para Pelo, que destaca otras particularidades del 74: 

La crisis política, económica y cultural que afectaba al país atrapaba también a la música. A pesar de todo, la revista se esperanzaba en su editorial: “El rock crece, potente, misterioso y formidable. Tiene todos los vicios de este mundo y las contradicciones de esta sociedad, pero algo se mantiene puro: su constante posibilidad de vida, real y total”. 

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