Andrea Allen nació en Buenos Aires en 1967, estudió artes visuales y es profesora de escultura. Hizo seminarios de análisis de obra con Luis Felipe Noé y lo asistió para sus instalaciones “Entreveros”, “Facetas, o Proyecto de monumento a la humanidad” y “Coherente oxímoron”. En un recorrido por sus propias obras, Allen nos fue guiando en la exposición que realizó en la Galería Rubbers, de la ciudad de Buenos Aires. “Las formas son fuertes, me gustan las formas, el dibujo también, pero las formas y el volumen me atraen, entonces trato de transmitir eso.”
Blancos y negros
“El derrumbe” (técnica mixta). “Hace años vengo trabajando con relieves que tienen formas irregulares, en 2014 empecé con los relieves, era un grupo de obras que se llamaban ‘Territorios’. Hace más o menos tres años empecé a incorporar a las obras envases de la producción humana, de desecho. Tiene que ver con la idea de que el ser humano produce, tira, produce, tira, esa cosa efímera y que queda en la tierra envuelta. Se mezcla y luego la naturaleza avanza sobre eso y vuelve a conquistar ese espacio, ese territorio. Esta obra tiene una rajadura, como si fuese un río en el medio, con todas esas formas que serían todo el desecho, que está integrado por la tierra y por el lodo.”
–¿Cuánto tiempo te llevó hacerla?
–Más o menos tres meses, dos meses y medio.
–¿Por qué blanco?
–Trabajo mucho con el blanco, me gusta, es como si fuese una madre tierra, tiene forma de mujer, el blanco es algo que da liviandad. Es un poco más liviano, de luz, me da la sensación de que es un poco más positivo. Imagínate esta obra negra, sería tremenda. Tengo obras blanco y negro, y es muy fuerte lo negro.
“Oculto en la materia II” (tinta y acrílico sobre relieve). “Tengo otra obra que expuse el año pasado que es la I, y esta es la II.”
–¿Hacia dónde apunta el nombre?
–Oculto en la materia sería en la tierra, está oculto, por debajo y arriba avanza la vegetación, la tierra se deposita y después crece o se tapa de agua o de vegetación. En esta obra especialmente, todo eso que tiene la parte blanca podría llegar a ser montañas o nubes. Siempre me gusta jugar con una doble lectura que puede parecer una vista aérea o una vista de frente. Esta, por ejemplo, es “Área superpuesta II” (tinta y acrílico sobre relieve), ahí se repite lo mismo, todas esas formas que son como tapas de envases, están cubiertas por la tierra y luego por la naturaleza, tiene como un río, un lago, y la forma redonda alude a la tierra.
–¿Por qué blanco y negro?
–Porque es esa cuestión de la luz y la sombra, de las contradicciones, de lo bueno y lo malo, es ese juego de los opuestos.
–¿Cuándo empezaste a trabajar con esos colores?
–Con los relieves, en 2014. Integré bastante bien el color, me gusta la síntesis. Si tiene mucho volumen, agregarle encima dibujo, pintura, color, no, es demasiado. Prefiero que sea más pregnante, más sintético. Igual no son sintéticos porque ya tienen forma, recortes, dibujos, por eso me gusta mucho el blanco y el negro porque sintetizan.
–¿Qué materiales usás?
–De base uso polifán o poliuretano, son materiales plásticos, como si fuese un telgopor que se llama polipropileno pero mucho más firme, rígido. Uso esos envases que voy componiendo, recortando y superpongo. Encima trabajo con una pasta que preparo que tiene papel, cola, serrín. Luego le hago unas capas de enduído, las lijo, dibujo, le hago un barniz y sobre ese barniz vuelvo a dibujar y le hago muchas capas.
–¿Cuándo te das cuenta de que ya está listo?
–Se va viendo, a veces tengo la duda de que quiero seguir y me freno porque tampoco quiero que sea barroco, tan denso, hay que parar a tiempo porque se arruinan las obras cuando uno insiste.
“Andrea Allen predispone al espectador a pensar. Y así como se podría argumentar que todo artista, de un modo u otro, lo hace, en ella las virtudes formales de sus objetos escultóricos exhiben su innegable atractivo con la economía exacta como para que el instante del encuentro, de la inducción contemplativa, se retraiga al terreno de la reflexión”, sostiene el artista y docente Eduardo Stupia.
Rastros de abundancia
“Espacios forestados” (tinta y acrílico). “Como venía tanto trabajando con círculos, quise ver qué tal sería trabajar sobre un óvalo. En realidad me sorprendió porque quedó como si fuese una obra de otro tiempo, se ve que me trajo reminiscencias de algo guardado, me remitió a la antigüedad porque cuando veo esta obra me hace acordar a obras que he visto de una abuela.”
–¿Y estas?
–Son cinco obras. La pequeña es parte de los archipiélagos. Otra que tiene forma de una Latinoamérica, porque tengo varias obras cuya forma remite a Latinoamérica. Están “Archipiélago IV” (tinta y acrílico sobre relieve). Otra se llama “Isleño” (tinta y acrílico sobre relieve). Tengo obras donde la naturaleza no está tan sana y preciosa, no está ese preciosismo de la naturaleza, sino que la naturaleza está arrasada. Por eso esas se llaman “Zona protegida” (tinta y acrílico sobre relieve).
–¿Qué podés contar de tus obras sobre Latinoamérica?
–En realidad, la forma y en esas formas, siempre se trata un poco de lo mismo. Esa cuestión de producción, de tercer mundo que se tira. Le tiran la basura de otros, y a la vez esa cosa frondosa y abundante de Latinoamérica. No solo por la naturaleza, sino por la producción de la gente que vive. La mezcla de razas y de la producción que tiene, cómo florece la gente a pesar de.
–¿Por qué está con colores? Tu obra es mayormente en blanco y negro.
–Porque a veces pongo color. Quise poner porque antes, muchos años, solamente estuve pintando. Y pensé: voy a integrar un poco, voy a ponerle unos toques de color. Tampoco es tan colorido, a la gente le encanta el color. A mí me gusta el blanco y negro, más dramático.
–¿Siempre fue así en tus pinturas?
–Tuve una primera época que era mucho más dramático porque era figurativo y también blanco y negro. Esas obras sí que eran muy densas y dramáticas. Pero después tuve épocas de pintura, color. Pasé por muchas épocas.
“Desalojos isleños” (tinta y acrílico sobre relieve). “Se ven formas que quedaron, como si esa zona hubiese estado habitada y ahora está deshabitada. Tiene forma de isla. En general, siempre trabajo sobre una forma que hago yo.”
“Archipiélago” (tinta y acrílico sobre relieve). “De algunas de estas piezas tengo un molde y están repetidas. Hago repetición de las piezas, pero en esta hay algunas que son una pieza única y lo que hago con estas son como mapas. Con estas mismas piezas o agregando o sacando hago mapas, otras formas que pueden ser verticales.”
–¿Por qué mapas?
–Mapas porque lo que quiero decir es que esta obra con estas piezas que tiene esta forma sería una obra, pero con estas mismas piezas y por ahí con más cantidad de negras o más intervenidas puede ser otro mapa diferente, con otra forma. Con mapa me refiero a la forma. Para colocar esto primero las acomodo, hago un mapa y luego las traspaso a la pared para saber cómo, porque no improviso en el momento. Lo armo en un papel, en un rollo, las acomodo, las numero y las traspaso a la pared. Mancho y luego voy encontrando en la mancha las imágenes. Y en esta, aparecieron figuras con esos pájaros, como revoloteándoles, están los pájaros negros como cuervos y blancos como si fuesen palomas. Por eso siempre trabajo con eso del blanco y negro, de las contradicciones, las oposiciones, los contrastes.
–Vos decís que surgen…
–Me propongo algo en general, pero cuando me pongo a trabajar van apareciendo distintas cosas, se van modificando. No sé muy bien cómo va a terminar la obra, sé más o menos una idea general. Hago un pequeño boceto y tengo una idea general, pero siempre en el camino voy agregando, sacando, modificando. Está bueno el juego de crear, porque uno no sabe nunca muy bien a dónde va. Tengo una idea muy concreta de lo que quiero porque hace rato que vengo trabajando en esto. Si bien hay muchas posibilidades –escultura, dibujo, pintura–, siempre trabajo un poco en la misma idea.
–¿Cuál es el eje de tu obra?
–La producción humana y cómo desecha, cómo tira y no paramos nunca de producir cantidades de millones de objetos y de cosas, igualmente la naturaleza avanza y arrasa y tapa y avanza el follaje sobre todo eso.
–¿Desde el comienzo apuntaste a eso o había otros ejes?
–Empecé con el tema de los territorios, eran diferentes, esas eran formas irregulares y tenían que ver más con las fronteras, porque hice exposiciones que se llamaban “Traslados fronterizos”, “Fronteras transitorias o superpuestas”. Tenía más que ver con la cuestión de los límites geográficos y humanos, andaba por ese lado y después me volqué a esto.
“Yermo” (tinta y acrílico sobre relieve). “Es como si hubiese sido un bosque arrasado por el fuego, por un incendio. Puede ser una neblina o el humo. Parece un lago o también se puede ver como el frente de una montaña con un río que baja. Siempre juego con la doble lectura, como si fuese aérea o de frente. Acá el dibujo y la pintura son sutiles.”
“Global” (tinta y acrílico sobre relieve). “Está fragmentada en muchas piezas, como si tuviese ríos y cortes. Acá la naturaleza está bien sana y es bien contrapuesto, el blanco y el negro súper definido. Siempre esta cuestión del círculo es muy reiterada en mi obra.”
–¿Por qué?
–Porque tiene que ver con lo circular, con el planeta o con la luna o con una totalidad, con una cuestión de inercia, de movimiento constante. El círculo está muy presente. Y los fragmentos, tiene cortes rectos y curvos, que pueden ser ríos o cortes humanos. Siempre cuando hago cortes rectos tienen que ver con cómo el ser humano se mete. Y, en general, lo que es recto tiene que ver con la mano del hombre. Hay accidentes geográficos rectos de la naturaleza. Pero, en general, el ser humano hace la recta.
“Gravedad” (técnica mixta). “Acá quise ser muy sintética y es como que se va hacia el centro de la Tierra, hacia el pozo, toda esa cuestión de los desechos, de tirar, y se va quedando todo, se va hacia adentro. Y gravedad porque atrae y por lo grave. Es el doble juego que es muy grave y la gravedad que atrae todo eso que cae.”
–¿Qué te atrae más, las formas, el dibujo?
–Me gusta el ensamble de las dos cosas, las tres cosas, porque el color también me gusta, pero en realidad me atrae mucho el volumen. Cuando estudié Bellas Artes elegí escultura, entonces evidentemente…
“Vuelo flotante” (tinta y acrílico sobre relieve). “Son pájaros, pero también son ballenas, o peces que flotan en el agua, es como un juego doble.”
Andrea Allen vivió en Barcelona, tiene bastante obra allá. Expuso en diferentes lugares, en el Consulado Argentino, en la Embajada Argentina en París, entre otros. Se levanta, viaja, vive en Hudson y todos los días va a Barracas. “Somos muchísimos artistas en el tercer piso de un edificio muy enorme, Central Park, que está entre Constitución y Avellaneda, ahí trabajo”, cuenta. “Tengo mucha constancia. Siempre estoy trabajando en dos, tres o cuatro obras a la vez, porque les voy dando una mano, se secan, mientras tanto voy haciendo otra. Luego de estar en el taller voy a inauguraciones en Buenos Aires.”
–¿Qué querés lograr en el espectador?
–Me gusta que se sorprendan o que se queden pensando, mirando, que algo quede. Siempre digo que la obra finaliza, se completa con la mirada del espectador. El espectador tiene sus recuerdos, sus imágenes, sus vivencias, entonces me han dicho cada cosa que ven que no fue mi intención para nada, eso es lo que está bueno, que cada persona cuando mira una obra ve cosas diferentes. Es eso lo que intento que no pase desapercibido.

