La sociedad de la nieve también es argentina: treinta actores locales protagonizan el film del catalán J. A. Bayona –en Netflix– sobre la supervivencia del equipo de rugby uruguayo en los Andes, en 1972. Y el 10 de marzo el largometraje enfrentará otro gran desafío: competirá como mejor película internacional en los Premios Oscar. ¿Cómo lo viven los jóvenes intérpretes Felipe Otaño y Santiago Vaca Narvaja? ¿Qué vivencias atravesaron en conmoción durante el rodaje?
“El 23 de enero, cuando se anunciaron las nominaciones, a mí me tardó en caer la ficha”, recuerda Felipe Otaño (23 años), que interpreta a Carlitos Páez, de 18 años: uno de los sobrevivientes de la nieve. “Ahora uno se da cuenta de la locura, la inmensidad de todo esto. El mismo 23 de enero salió un video de Netflix que habla de lo que sienten las familias de los que no volvieron. Y que esté nominada a un Oscar una película que les hace bien a las familias, que las ayuda a entender el dolor, me parece increíble.”
Con potencia, crudeza y emoción, La sociedad de la nieve adapta el libro de Pablo Vierci sobre el accidente del equipo Old Christians Club en el vuelo 571 en 1972, en el lado argentino de los Andes. Y plantea que la organización colectiva fue clave para que pudieran sobrevivir 16 de los 45 pasajeros, tras 72 días de hambre, nieve y frío extremo.
Lo analiza el actor Santiago Vaca Narvaja (25 años), que encarna a Daniel Maspons, un jugador de rugby de 20 años que salió ileso y fue parte de los expedicionarios. “Esta película habla de los vínculos y de la amistad grupal. Y coronarla con la nominación a los Oscar tiene un gran mérito: es una historia trascendental y un hito de supervivencia”, dice.
El 10 de febrero, La sociedad de la nieve ya había arrasado en los Premios Goya de España, donde obtuvo doce estatuillas. Un corolario de varios reconocimientos, que confluirá el 10 de marzo cuando el film de Juan Antonio Bayona compita en la 96ª edición de los Oscar, como mejor película internacional, con Io capitano (Italia), Perfect Days (Japón), The Teachers’ Lounge (Alemania) y The Zone of Interest (Reino Unido).
Una superproducción por fuera de Hollywood
“La sociedad de la nieve tiene un mérito gigante –prosigue Vaca Narvaja–. Entró en un mercado dominado por películas de habla inglesa. Y esta es una producción hablada en castellano, con un director catalán, una historia uruguaya y un elenco latino: argentino y uruguayo. Eso me parece increíble. Yo me enteré de la noticia y no caía: no entendía nada.”
Felipe Otaño coincide: “Ojalá que la nominación sirva como pantallazo del enorme talento que hay en la Argentina. Así como fuimos nosotros, los treinta actores, en otro momento podría haber actuado otra gente y el resultado igual hubiera sido increíble. En nuestro país hay un gran nivel de actores. Que esto sirva de visibilización es algo hermoso”.
Más allá del Oscar en cuestión, La sociedad de la nieve ya sumó más de medio millón de espectadores en los cines, a la par de los incalculables millones de visionados que logró en Netflix. Algo distingue Vaca Narvaja: “Para mí, el mejor premio que pudimos recibir es que Jota (Bayona) haya reunido en una sala de cine a las familias de los chicos que no volvieron y a los sobrevivientes. Ese es el acto de reconciliación más grande de esta historia”.
–¿Cuál es el factor colectivo que posibilitó que 16 personas sobrevivieran a la tragedia y volvieran para contarlo? ¿Qué entendieron en la filmación?
Felipe Otaño: –Esto de la grupalidad es clave. La película Viven, de 1993, tal vez presentaba un protagonista heroico, pero acá se habla más del héroe colectivo. De hecho, en el libro La sociedad de la nieve, de Pablo Vierci, hay un capítulo para cada uno de los sobrevivientes. Es una historia muy grupal y nosotros, como grupo, así lo entendimos. Sin importar la diferencia de roles, todos lo vivimos con la misma intensidad y respeto. Éramos todos iguales. Algo gracioso es que nos vimos muy reflejados con La Scaloneta, desde un principio. Fuimos al casting de Uruguay el 12 de julio de 2021: al día siguiente de que salimos Campeones de América. Creo que algo similar pasó con la Selección: se pasó del “messicentrismo” a armar un grupo, y a partir del grupo se construyó un equipo. Así lo entendimos los actores, siempre acompañados por J. A. Bayona y por la directora de casting María Laura Berch.
Vaca Narvaja celebra la analogía entre el film y La Scaloneta: “Hacía mucho que lo veníamos hablando con el grupo. Por el libro, las entrevistas y los encuentros que tuvimos, entendimos que los sobrevivientes ya trascendieron la montaña. Ellos dicen ‘yo sobreviví porque me tocó’. Hay una igualdad de entrega en todos, hasta en los que estuvieron más heridos y, por lo tanto, menos esfuerzo físico pudieron dar y sacrificar. Esa entrega tan igualitaria es uno de los valores que se busca transmitir con el concepto de ‘la sociedad de la nieve’. Una sociedad que se terminó de forjar tras de la avalancha, diecisiete días después del accidente. Es un concepto de Pablo Vierci”.
–¿Cómo los transformó, en lo profesional y en lo personal, haber sido parte del rodaje?
Santiago Vaca Narvaja: –La sociedad de la nieve nos hizo crecer mucho, a nivel humano y de valores. Ya la historia, de solo leerla, te cambia la vida. Es un libro lleno de enseñanzas y que habla de estos jóvenes que eran inexpertos y poco preparados, y que resolvieron algo casi imposible. También a nivel técnico nos dio un montón de cosas. Fue estar en una megaproducción en serio, con un equipo de élite. ¡Hasta había unos técnicos alemanes expertos en fabricar nieve falsa! Además fue increíble trabajar con todos los chicos. Son los mejores actores que pude ver en persona: eran incansables. A la vez, María Laura Berch y todo el equipo de coaching actoral estaban siempre muy atentos a nosotros. En todo el grupo sobra talento. Hoy somos distintos en lo que implica pararnos en un set de filmación.
La emoción en juego
Los jóvenes actores eligen un momento conmocionante, para cada uno, del detrás de escena de La sociedad de la nieve. “Se me vino rápido una imagen que en el corte final de la película casi no se ve –revela Otaño–. Hay muchas cosas que no quedaron, pero que construyen la verdad total de la historia. En la avalancha, Carlitos Páez, mi personaje, perdió a sus dos mejores amigos, Gustavo ‘Coco’ Nicolich y Diego Storm. Esa escena la filmé abrazado a los dos cuerpos: los dos chicos que estaban ahí, tirados, con los ojos cerrados, y yo llorándolos. Arranqué actuando y terminé en un nivel de emoción que no conocía en mí mismo. Lloré viéndolos en mis manos. ¿Cómo actuás que una avalancha te ahogue a tus dos mejores amigos en la Cordillera de los Andes? Fue todo muy vivencial y lo encontramos ahí: entre todos nosotros.”
Lo amplía Vaca Narvaja: “Tuvimos varios acercamientos alternativos a la actuación. Uno de ellos es una herramienta meditativa muy impresionante, la respiración holotrópica: una forma de disociar el cuerpo para que pase a un segundo plano y que conectes con una emoción más intensa. En la escena de la primera noche que pasamos después del accidente, hicimos una entrada en calor con respiración holotrópica. Fue el momento del primer contacto con el terror verdadero en la montaña. La premisa de esa escena, desde la dirección, fue ‘conocen el miedo por primera vez en la piel'”.
“Yo entré a escena y dijeron ‘acción’ –continúa Vaca Narvaja–. Al lado mío creo que tenía a los actores Valentino Alonso y Enzo Vogrincic. Pasó un momento e instantáneamente dijeron ‘corte’. Me levanté, con la cámara de frente de Jota, y dije: ‘¿Qué paso? ¿Qué hice?’. Claro, hubo un lapso de tiempo en el que se me nubló la vista y no recuerdo nada. Me sentía como un bebé perdido en un supermercado: me largué a llorar como nunca y abracé al primer técnico que encontré. ¡No sé si habrá sido uno de los alemanes de la nieve falsa! Y entonces me dije: ‘Actuar en La sociedad de la nieve fue conectar con la raíz de la historia. Implica un gran compromiso y hay que hacerlo sí o sí’.”

