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La Revista

The Matrix

La imagen no es nada, los números son todo.

Es que mediante algoritmos es que las computadoras funcionan.

De ellos se valen para decodificar la realidad.

Por Sin Firma
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matrix

Por Juan Pablo Urfeig

 

De manera recurrente, la ciencia ficción explora la idea de un mundo donde las máquinas alcanzan la autoconciencia y disputan el poder con los humanos. Si usted temió que algo así pudiera pasar, le tengo una noticia buena y una mala. La buena es que, hasta ahora, no existe la inteligencia artificial; ninguna computadora puede razonar como lo haría una persona. La mala noticia es que la humanidad no perdió tiempo esperando el nacimiento de una máquina pensante. Ya abdicó en favor de los seres de chips de silicio. El planeta no es el que creemos conocer. Está gobernado por algoritmos. Los algoritmos son los procesos matemáticos que desarrollan las computadoras para cumplir las funciones más diversas que se pueda imaginar. Su trabajo es invisible. Sólo los vemos cuando hay una anomalía en el sistema. Quizás su fallo más grave se produjo el 6 de mayo de 2010, cuando la bolsa de Nueva York perdió nueve por ciento en cinco minutos. La estampida no fue producto de la especulación de un broker. El culpable fue un descontrolado robot de la firma Waddell & Reed Financial que vendió millones de títulos a velocidades inhumanas. El riesgo era (y es aún) alto: el 70 por ciento de las operaciones bursátiles son realizadas por máquinas. En su revolución silenciosa, las computadoras supieron dónde pegar. No hace falta tener neuronas para apreciar que el bolsillo es el órgano más vulnerable del ser humano. Amazon también fue golpeado por la estupidez escrita en código binario. El libro The Making of a Fly alcanzó el increíble precio de 23 millones de dólares cuando el programa que hace leves ajustes en el importe perdió el control. “Estamos escribiendo cosas que ya no somos capaces de leer”, advierte Kevin Slavin, fundador de la compañía de videojuegos Area/Code, en su charla TED. Allí se refirió a estos y otros ejemplos. “Los algoritmos subyacen en casi todas las cosas. Desde las transacciones de las bolsas de comercio hasta el ruteo de las llamadas de teléfonos celulares. Es inevitable que ante un volumen muy grande de información se delegue en un sistema automático de algoritmos su procesamiento”, explica Mario Mastriani, coordinador de la carrera de Ingeniería en Computación de la Universidad Nacional de Tres de Febrero. El mundo en el que vivimos ya no puede funcionar sin algoritmos. En internet los algoritmos trabajan de manera sutil. Su labor en las sombras decide a qué información accedemos. En Facebook, un robot –sobre la base de nuestros supuestos intereses– muestra lo publicado por algunos amigos y borra lo que escriben otros. Algo parecido ocurre en Twitter. Google también hace una invisible edición algorítmica. Eli Pariser, activista de MoveOn, detalló en su charla TED cómo Google tiene 57 parámetros para decidir qué resultados mostrar ante una búsqueda. Como ejemplo, Pariser les pidió a varios amigos que buscaran “Egipto” en Google. Algunos obtuvieron como respuesta muchos enlaces vinculados a las protestas de aquel momento, mientras que otros sólo vieron links sobre historia y turismo. También detectó personalización de noticias en sitios como Yahoo News o los diarios online New York Times y Washington Post, entre otros. “Esto marcha muy rápido hacia un mundo en el cual internet nos va a mostrar lo que piense que queremos ver y no necesariamente lo que necesitamos ver”, sostiene Pariser en su charla. Dentro y fuera de la red, las tareas delegadas a complejos programas parecen no tener horizonte. En este mismo momento, hay laboratorios trabajando en algoritmos para controlar la velocidad de los autos, para calcular la sobrevida de un paciente con cáncer, para detectar posibles criminales dentro de una comunidad y para seleccionar por nosotros las fotos que sacamos. Si se tratara de una película de Hollywood, sería aburrida: las computadoras ganaron la guerra sin disparar un solo tiro. Esa película no se filmará jamás. El algoritmo de la empresa Epagogix –dedicado a estudiar variables de la industria cinematográfica– ya detectó que será un fracaso comercial.

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RECOMENDA WEB

TED.com TED (Tecnología, Entretenimiento, Diseño) es una ONG que tiene por objetivo promover ideas que valga la pena difundir, según ella misma define. Para lograrlo, se vale de conferencias y charlas que se hicieron conocidas por tener oradores famosos (políticos, artistas, empresarios), pero también por su contenido.

Muchos videos de estas charlas tienen subtítulos en castellano y se encuentran en http://www.ted.com/translate/languages/es.

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