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La Revista

Agustín Tosco, a 88 años de su nacimiento

Agustín Tosco nació el 22 de mayo de 1930 y se convirtió en dirigente sindical de Luz y Fuerza de Córdoba. De ideología marxista, en 1969 fue uno de los principales impulsores de la rebelión popular conocida como el Cordobazo. Fue encarcelado y murió en la clandestinidad.

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Tosco

Vivió apenas 45 años, pero el legado de sus acciones perdura hasta hoy. Ya como dirigente del centro de estudiantes se destaca su mirada política y su notable capacidad de conmover desde la palabra. En el cierre de clases al final de 5° año de la escuela secundaria, sus compañeros lo eligieron para que diera el discurso en el acto y Tosco se manifiestó con críticas hacia el sistema de la escuela; luego se negó a recibir el diploma de manos del director.

Al año siguiente ingresó a trabajar a Luz y Fuerza como ayudante electricista en el taller electromecánico, donde en seguida comprendió la problemática obrera y se integró a las asambleas. Un año después, en 1949, se convirtió en subdelegado y al otro año ya era delegado. Mientras, estudiaba la carrera de Técnico Electricista en la Universidad Tecnológica de Córdoba, pero en el 51 le tocó hacer el servicio militar.

Cuando retomó su trabajo, pasó a ser secretario del cuerpo de delegados de Luz y Fuerza de Córdoba. Su carrera sindical continuó hasta el Golpe de Estado de Pedro Eugenio Aramburu: a los 23 llegó a la conducción del gremio de la provincia y un año después, en 1954, fue secretario gremial del secretariado nacional de la Federación Argentina de Trabajadores de Luz y Fuerza. En plena dictadura de encabezó el acto del 1° de Mayo de Plaza Once, en el que se exigió la normalización de los gremios y de la CGT, la libertad de los presos gremiales y se demandaron salarios justos.

Pero en 1956 la persecución política y sindical era fuerte en todo el país y Córdoba no fue la excepción. Tosco cayó preso en medio de allanamientos en los que la Policía destruyó el archivo histórico de Luz y Fuerza de la provincia. El gremio quedó intervenido hasta el 58, cuando asumió la presidencia Arturo Frondizi. Luego, Tosco retomó sus cargos como dirigente sindical.

Tras varias movilizaciones de obreros y de estudiantes, el clima político de Córdoba fue subiendo de temperatura hasta el paro general de la CGT, del 29 de mayo de 1969, que denunció los salvajismos de la dictadura de Juan Carlos Onganía. La marcha que se dirigió al centro de la ciudad estaba formada por militantes de Luz y Fuerza, que llevó a unos mil obreros, SMATA, la UOM, la UTA y distintas fábricas, además de bancarios y empleados judiciales, municipales y de comercio. Fueron muy importantes también las columnas de los estudiantes universitarios. “Luche, luche, luche, no deje de luchar por un gobierno obrero, obrero y popular”, clamaban las calles. Pero no tardó en llegar la represión, que terminó con la vida del obrero Máximo Mena. Cuando la noticia corrió entre los manifestantes, se organizó una resistencia que consiguió enfrentar a las fuerzas policiales, por lo que las autoridades dictatoriales de la provincia sacaron el Ejército a la calle. A pesar de que logró recuperar el control, esta revuelta fue un golpe mortal para la dictadura. Tosco fue condenado a ocho años de prisión, pero quedó libre al año y medio.

“En todo el país, que como el nuestro, lucha por su liberación nacional y social, el sindicalismo debe cumplir fundamentalmente la doble función que marca el proceso de la clase obrera y el pueblo. Por lo tanto le corresponde encarar la reivindicación consecuente de los derechos económicos, sociales, políticos y culturales de los trabajadores y simultáneamente sumar los máximos esfuerzos desde su terreno específico para que políticamente el poder sea ejercido por el Pueblo”, dijo en una entrevista que le otorgó a Primera Plana el 20 de junio de 1972 desde la cárcel de Rawson.

Al volver a Córdoba retomó la actividad gremial, pero quedó presionado por la derecha sindical, enfrentado directamente con José Ignacio Rucci, secretario general de la CGT. En 1974 fue intervenido nuevamente Luz y Fuerza y Tosco pasó a la clandestinidad. Así es como no pudo ser atendido a tiempo cuando se enfermó y, el 4 de noviembre de 1975, murió por una encefalitis a los 45 años. La violencia que ya mostraba la Triple A no fue capaz de amedrentar a sus seguidores, que concurrieron masivamente a su entierro. Unas 20 mil personas lo despidieron en medio tiros por parte de parapoliciales del gobierno, que dejaron varios heridos.

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